lunes, 6 de septiembre de 2021

Sé una luz. (3). Dña Consuelo Martín. OM


SER

-.desde el Silencio en Espíritu y en Verdad.-

SER

=.Usa tu propia luz
para retornar a la fuente de luz.
Esto es practicar la eternidad.=
Tao Te Ching, 52


SER


-.Dña. Consuelo Martín.-

Doctora en filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, en 1981 le otorgó el título de doctora cum laude en Filosofía por su tesis Conocimiento y Realidad.
Especialista en filosofía advaita (no-dual) de la India.

SER


-.extracto de:

SÉ UNA LUZ

INVESTIGACIONES SOBRE EL SER Y EL CONOCER

Editorial Dilema 
2008. Madrid.
info@editorialdilema.com

I.S.B.N.: 84-96079-05-8

SER

=.Sólo es posible la ayuda a quien ya siente los síntomas del próximo alumbramiento de la verdad.
Para ellos son estas reflexiones, para ellos la expresión racional de la evidencia nacida en lo íntimo de la conciencia.
¡Que este libro llegue a cuantos están ya <<embarazados>> de la luz interior!
Que la lectura de estas páginas les acompañe en esta magna tarea: el reconocimiento del resplandor de la luz que somos a todos los niveles existenciales.=
-.Consuelo Martín.-

de la Introducción:

El mismo que investiga, es a la vez el objeto de estas investigaciones.
No puede ser de otra manera si es la conciencia la que queremos iluminar.

La palabra investigación se emplea aquí con un sentido muy definido: Es la apertura a la intuición verdadera, y a la contemplación de lo real.

Los métodos siempre llevan a alguna parte y no queremos ir a lugar alguno.
Sólo ser luz.

Investigar por amor a la verdad, para serla.

Investigaremos sobre la realidad, desde nuestro mismo vivir.
Desde el vivir la realidad que conocemos y la realidad que somos.
¿Qué será entonces la Verdad?
Será lo verdadero como estado de ser, o mejor como puro ser.

Esta es la vocación de la sabiduría, la que tienen todos los amantes de la verdad.
¿Habrá alguien que no lo sea?
Y desde ese innumerable número de amantes, es la verdad la que se busca a sí misma.
Ser sabio no es saber muchas cosas, es aprender a vivir en cada instante, siempre nuevo, desde lo desconocido.
Y eso sólo es posible si puedo descubrir esa luz que está en mí iluminándolo todo.
Ser sabio es no saber nada y saber todo simultáneamente desde la luz.

SER

-.extracto de:

INVESTIGACIÓN - III

=.LA VIDA ES SIN MEDIDA.=

Lo contrario de la armonía, la confusión, se produce en la dispersión mental.
Se abren surcos de distanciamiento cuando aparece lo que organizando desorganiza, el pensamiento.
Para que la confusión pueda resultar razonable, se inventan toda clase de argucias.
El pensamiento es el creador del desorden organizado.

La armonía no es mensurable, no se puede medir, hay que captarla en unidad totalizadora.
Sólo se puede medir y organizar el desorden.
Con esa organización tapamos lo que es y aplicamos al ámbito humano los métodos que sólo sirven en el ámbito de lo técnico, de lo mecánico.

¿No es fácil ver que lo que es no tiene medida, que no hay frontera que delimite la verdad, ni moldes donde encerrar la belleza?

La vida está creándose en cada instante, ¿cómo podríamos medirla?
La intuición creadora, el primer atisbo de la visión verdadera, no puede establecerse sistemáticamente.
¿Cómo podría hacerse si la vida está constantemente naciendo y muriendo?
Nacer y morir es lo propio de la vida manifestada.
Realmente la vida, ni nace ni muere, es.

Pero la creatividad es la irrupción de lo eterno en lo temporal.
Lo que es atemporal aparece en lo temporal como un incesante nacer y morir.
Cualquier intento de encasillar algo en un orden de pensamiento, cae en el pasado.
Lo que estaba vivo en el presente, muere al entrar en el pasado.
Porque entonces se maneja lo conocido, lo único que se puede organizar.
No se puede manipular lo desconocido.

Tratamos habitualmente con el pasado, con lo conocido, con lo que está muerto.
No obstante la vida está ahí.

En cualquier momento en que se detenga el proceso mecánico del pensamiento, la vida brotará con todo su potencial de creatividad.
No la hemos cambiado, no hemos apagado la luz por mucho que demos vueltas pensando.
No se puede agotar la fuente de la vida; siempre estará en nuestro interior y será suficiente con retirar el obstáculo, bastará con que dejemos de identificarnos con el proceso dualista del pensar para que Aquello que es, se muestre.

SER

=.Dan Casado.=

SER

=.LA MIRADA VERDADERA.=

En forma sutil estamos viendo aparecer lo creativo, porque el proceso del pensar no es continuo, da saltos.
Hay instantes atemporales, en los que está surgiendo algo nuevo y, si pusiéramos la mirada interior en ellos, empezarían a ampliarse transformándose desde dentro.

Esta es la característica más importante de la visión intuitiva desde un punto de vista práctico, su poder transformador.
La mirada intuitiva es de tal manera integradora, que incluye al ser humano completo.
Nada puede quedar fuera de su influencia creativa.
Si intuyo, si vislumbro lo verdadero, todo yo estoy allí, a diferencia de lo que sucede cuando pienso, cuando opino o relaciono ideas.

Al ver con claridad, se sale de la zona habitual y toda la conciencia, se encuentra afectada, comprometida en aquella visión verdadera.
El ser humano se siente así involucrado con la verdad y se transforma necesariamente con ella y en ella.
Es tan valiosa la verdad que no puedo verla indiferentemente.
Verla es reconocerme allí.
Su precio no puede ser menor a mí mismo.
Por ella lo arriesgo todo, no me puedo quedar con algo por si me falla.
Las desconfianzas, los cálculos y las astucias del pensador desaparecen ante la visión nítida de lo que es.

Si el pensador egocentrado da vueltas sobre sí mismo, la libertad que sólo nace de la amplitud de la realidad total, no aparece.
Sólo pueden surgir de ese centro condicionado actitudes sin vida cargadas de escepticismo.
Y somos escépticos cuando no hemos sido capaces de ver la verdad directamente.
En el ámbito limitado del pensamiento repetitivo no cabe lo creativo, porque no cabe lo nuevo que desborda todas las categorías lógicas.

La intuición no es comparable al conocimiento objetivo.
Por eso lo verdadero que descubro en la intuición no es una información que luego aplico a mi vida.

La visión de la verdad y mi vida dejan de estar separadas, se van haciendo una misma cosa en el movimiento creativo del vivir.
La verdad no se puede manipular porque no se aplica a nada concreto, se queda allí, en el lugar donde siempre estuvo.
Y a su luz mi vida se va transformando en una creación inteligente y bella por que es real.

En la mirada verdadera se crea la vida consciente, el vivir con sabiduría.
No hay que confundirla con una vida religiosa sujeta a normas de conducta o a cualquier clase de hábitos que nacen de convenciones y no de la libertad.
No la confundamos tampoco con la actividad intelectual del erudito dependiente de la cultura y las costumbres sociales.

SER

=.Dan Casado.=

SER

=.LA BELLEZA DE LO INESPERADO.=

Si no somos libres es porque estamos atados a lo que creemos ser, a lo que quisiéramos ser, a lo que tenemos que llegar a ser; atados a lo que esperamos o tememos que nos suceda.
Estamos aferrados al devenir, confinados a la temporalidad.
Con la carga de las experiencias del pasado y las espuelas de los proyectos del futuro no podemos vivir el presente creativo.
Pasado y futuro son las dos vertientes de irrealidad que impiden la creación de la realidad aquí y ahora.

Lo nuevo que aparece en la creatividad es atemporal y ocasiona una explosión en el tiempo que deshace el proceso irreal del devenir, para dejar paso a la creación instantánea de lo real.
¿Cómo se produce todo esto?
Empieza con un relámpago de lucidez y cambia desde ahí el punto de gravedad que sostiene la vida.
La identidad, irá pasando del intelecto hacia aquel lugar más allá de los pensamientos, donde surge la inspiración.
Allí donde la visión es directa y la mente se hace transparente a la creación de lo nuevo.

En esta colocación consiste la vida creativa.
Desde allí no necesitaré preocuparme por lo que voy a hacer.
A lo único que he de poner atención es al lugar sin espacio de la conciencia.
¿Dónde estoy?
Si mi atención intencionada está en las situaciones, no se hará la luz natural, me alumbraré con luces artificiales, sin caer en la cuenta de que podría abrir la ventana y disfrutar de la luz del día.

Soñamos una vida más elevada, soñamos con el espíritu, pero el espíritu, que está hecho de lucidez, no aparece en nuestras vidas.
Si apareciera, la vida sería creativa aunque no como imaginamos según razones convencionales.
Al irrumpir el espíritu que ilumina en nuestra existencia aparece lo inesperado.
Es lo secreto e inimaginable respecto a lo programado por el pensar.
El lugar donde se forman los programas en mi mente, no se enterará de aquello.
Permanecerá desde ahí como lo misterioso, aquello que es claro como la luz en el amanecer.

También lo nuevo se mantendrá secreto ante los demás.
Porque, sumidos en el sueño del pensar, no lo comprenderán.
Una mano no se enterará de lo que hace la otra como se nos ha dicho.
La mano que gira en vueltas programadas no sabrá nunca lo que está haciendo la mano libre, ni en mí mismo ni en los demás.

No podré, por tanto, explicar como será una vida creativa.
Es imposible.
Cuando aparezca, sólo lo verdadero en mí la reconocerá.
En la vida, según esta maravillosa paradoja, siendo un manantial inagotable que desciende en cataratas de enorme fuerza, y siendo un potencial ilimitado en todas direcciones, no obstante, pasa desapercibido a lo irreal.

Lo nuevo solamente es visto por lo nuevo y, por ser tan transparente, desde una mirada vieja, no se ve.
La creatividad se expresará como belleza, la vida es espontáneamente vivida es un fluir constante en la belleza.
Y la belleza está siempre apuntando a la verdad, su origen.
La belleza es siempre la expresión múltiple de la verdad una.
El artista no planea la obra de arte.
El propio artista está siendo moldeado por su obra.
Está descubriendo la belleza que ahí aparece y al contemplarla, se está descubriendo a sí mismo.

Así como sucede en la inspiración artística, sucede en nuestra vida diaria, que no es sino una obra de arte que se crea momento a momento.

Si sé lo que tengo que hacer, si voy a la batalla del vivir parapetado con lo conocido, no viviré espontáneamente, no descubriré lo nuevo.
Estaré arrastrando la limitada secuencia de mis hábitos vitales o intelectuales.
Estaré también repitiendo los moldes de la sociedad en que me muevo.
Lo que podría revelarse en cada instante ante mis ojos, si están cerrados, producirá sueños en el juego de luces y sombras.
Si los abro a intervalos me deslumbrará la explosión de lo nuevo y si permanezco despierto, mi vida será reflejo de la luz creadora que soy.

SER

=.Dan Casado.=

SER 

=.CONTEMPLARME.=

¿Qué es lo que tengo que contemplar?
Si me dicen que contemple a Dios, lo imagino como un personaje misterioso que está fuera de mí y de mi mundo, alguien a quien no comprendo.
Si me dicen que contemple la realidad, puedo oírlo como una palabra abstracta entre otras, vacía de los contenidos concretos a los que considero reales.
¿Qué es lo que tendré que contemplar?
No tengo que contemplar ningún objeto religioso o filosófico.

El objeto de mi contemplación, que irá dejando de ser objeto en el camino, lo encontraré en mí mismo.
Porque no será verdadera contemplación si no responde a mi llamada interior.

¿Cómo descubrir esa llamada auténtica sin quedarnos en lo que otros han escrito sobre ella?
Se hace sencillo si lo miro cuidadosamente.
Ahora en este momento me encuentro ante mí mismo.
Puedo mirar lo que soy.
Quizá no esté muy contento con lo que creo ser, o lo que aparece de mí, y me gustaría cambiar; tal vez quisiera ser más inteligente, más constante, más sereno, más poderoso.

Lo que en este momento pienso que soy, sin mirar lo que podría ser en el futuro, esto que quiero mejorar porque no me agrada, está ahí y se ha hecho así por falta de contemplación.
El bagaje con el que estoy viviendo, no es mi esencia.
Lo intuyo así y por eso quiero cambiarlo; me he convertido en esto por no contemplar, porque mi mente no es contemplativa.
No servirá de nada pensar que es culpa de los otros, de la mala suerte, del destino, de mis padres o de la sociedad.
Olvidémonos de superficiales teorías sicológicas.
Olvidémonos de todo.

Lo único que nos interesa ahora, prescindiendo de toda teoría, es saber cómo poder salir del lugar en el que nos ha encerrado la desidia de nuestra mente.

Y cada uno de nosotros sabe cuál es el lugar en el que se ha encerrado o puede verlo si quiere.
Lo que sí es seguro es que no estamos libres, porque nos sentimos limitados, oprimidos por presiones invisibles.

No nos sentimos abiertos al espacio infinito de la realidad total.
Sentimos que nos falta fuerza, que necesitamos amor porque nos hemos recluido en algún recinto cerrado y creemos ser eso, sin darnos cuenta de que lo que realmente somos es algo sin límites.

SER

=.Dan Casado.=

SER

=.LA ACCIÓN TOTAL.=

Esa luz que buscamos, está en el primer relámpago de iluminación que sobreviene al contemplar.

Al mirar con atención amorosa, empleando toda la capacidad de nuestra inteligencia para descubrir, investigando con todo interés, con todas las energías suspendidas en esa mirada, hemos entrado en la conciencia contemplativa.

Nos hemos abierto a la luz que pone claridad en lo que toca.
Estamos entrando en un estado de lucidez.
¿Con qué reflexionamos sino con esa luz?
Y es su intensificación lo que produce la liberación de los moldes de la mente limitada.

Nos hemos adentrado en el sueño del pensar, pero por el mismo pensamiento hemos de caminar para salir de allí.

Parece que hay que abandonar el pensamiento, y esto es lo que se ha dicho casi siempre como consejo de vida interior, porque cuando el pensamiento se calla nos parece descansar.
Pero el pensamiento mismo tiene que reconocerse como luz, tiene que hacerse iluminado, tiene que ir transformándose en aquella luz originaria, de la que fue formado.

La investigación sincera de nuestra conciencia, que incluye el uso del pensamiento, nos abrirá a la iluminación.

Están aquí las tres vías de las ascesis juntas.
La iluminación en la pureza es la unión.
De lo múltiple, luz dispersa que no se reconoce a sí misma, vamos a lo Uno, luz en sí misma.

Si vemos con los ojos externos, aparece ante ellos una multiplicidad de cosas, si vemos con los ojos internos, no hay sino una sola cosa: lo que es.

Lo percibido es sombra de lo real.
Contemplar las ideas eternas es ascender en la escala de realidad, es un contacto directo, el único directo con lo real.

La contemplación es una acción total.
Todas las demás acciones humanas son parciales.
Es total porque requiere todas las energías de que dispone el ser humano.
Sin ellas no es posible avanzar por la escalera ascendente.
Y cuando va aumentando la luz, se expande la claridad en todas direcciones, porque se intensifica la realidad en la mirada penetrante, desde los resplandores del ser uno.

No hay un camino para acceder a la verdad que nos aleje de lo humano.
El interés por las esencias impersonales no nos aleja del sentimiento en lo personal.

La ascesis avanza desde un punto de equilibrio milagroso entre lo humano y lo divino, lo sensible y lo inteligible, y ese punto sin contenido, sin objeto, se hace al contemplar.

No tiene razón de ser el buscar por un lado el sentido de la realidad y por otro tratar de llenar la necesidad que tengo de felicidad, de plenitud, por otros medios.
Al descubrir el sentido de todas las cosas, al descubrir qué es lo real de todo, descubro simultáneamente la verdadera felicidad.
Y comienzo a ser esa felicidad que anhelaba.

La vía iluminativa, la única liberadora y la plenitud del amor, se van produciendo a la vez.
Y no puede ser de otra manera porque se producen sin tiempo.
La purificación se hace espontánea.
Los grandes esfuerzos para deshacerse de un vicio, de un hábito equivocado no tienen sentido aquí.
En este caminar hacia la luz, todo lo que es inadecuado va cayendo por sí mismo.
Para ascender hay que ir soltando lastre, es verdad, pero no de realidades sino de maneras erróneas de ver.

La ascensión contemplativa es el camino para salir del mundo de las apariencias.
Y la mirada verdadera es la mirada contemplativa.
Es un ver más allá de las formas, que no son sino estructuras relacionales, y más allá también de los significados conceptuales que el pensamiento ha establecido en el juego de las apariencias.
Es penetrar en lo real de la única manera posible: haciéndonos lo real mismo.

SER

=.Dan Casado.=

SER

=.LO DESCONOCIDO.=

Investigamos para tratar de descubrir lo que somos.
Porque lo que somos es lo desconocido para nosotros.

Conocemos nuestro cuerpo o nuestra imagen de él, nuestros pensamientos, nuestra conducta, lo que nos agrada y desagrada, nuestros deberes y nuestros derechos.
Pero para ver lo que somos hemos de mirar hacia lo desconocido.

No somos este cuerpo que está cambiando sin cesar y algún día dejaremos; ni somos la mente que se mueve constantemente en su trabajo instrumental.
Verdaderamente somos lo desconocido.
Parece desalentador.

Sin embargo, aquello desconocido que investigamos al intentar saber lo que somos, aquello es lo que dirige nuestra investigación verdadera en cada momento.
Estamos con ello, vivimos desde ello, moramos en lo invisible constantemente.
¿Nos hemos dado cuenta ya?

La vida vive en mí.
Eso es lo que soy.
Al sentir el amor, cuando amo la bondad y la justicia, cuando amo a alguien, es el amor el que está amando en mí.
No es ninguna parte de mi cuerpo, ni ningún pensamiento es el que ama.
Y descubro la verdad que ilumina, ¿quién ve la verdad?
no serán los ojos, no será un pensamiento.
¿Algo de lo conocido puede ver la verdad siempre nueva?
Nada de lo que pertenece al campo de la memoria repetitiva, puede ver lo nuevo.
¿Quién ve?
¿Quién descubre?
La verdad misma es quien descubre.
Soy la verdad, soy esa verdad que ilumina.

Las ideas que apuntan a lo desconocido, nos están llevando a la realidad que nos mueve, a lo que realmente somos.

La luz de la verdad presentida, está empujando hacia esa evidencia luminosa.
Por eso no descubrimos lo que somos escuchando unas palabras, ni entendiendo conceptos, porque lo que realmente somos, no cabe en ningún molde.

Desde el fondo de nosotros mismos, la verdad produce el descubrimiento de nuestra verdad en este instante.
Y ese descubrimiento es desconocido por el pensamiento porque, en los caminos trillados del razonar, no cabe.

Cuando digo: ¿quién soy?
Estoy llamando a un silencio del pensar, el único que tiene la respuesta, el silencio de lo conocido.

Podría enumerar todo lo cognoscible y nada de ello sería lo que estoy buscando.

Todas las cosas conocidas, si las enumero una a una, irán cayéndose de mis manos porque ninguna soy yo.
Al mismo tiempo cuando haya encontrado aquello desconocido que soy, no antes, podré decir que soy todo lo que se puede conocer.
Sin descubrir mi naturaleza real, no soy nada.
Es la gran verdad que todos los sabios han comunicado.

Todo lo que se puede conocer cabe en mi conciencia infinita.
Porque no soy nada en particular, soy todo.
El ser humano es nada y es todo a la vez.

Primero me daré cuenta de que no soy nada y luego encontraré asombrado que todas las realidades conocidas son representaciones en mi conciencia.

Aquello que soy es tan sorprendente que la manera de ver anterior desaparece, se transforma en totalidad.

El descubrimiento de mí mismo no es una cosa más por descubrir, es un estado en el que sucumben todas las cosas para reaparecer renovadas bajo una luz nueva.
Estaba buscando mi ser y me encuentro con que mi ser es el único Ser.
Y si es el único quiere decir que no hay nada fuera.
No es una experiencia de algo cognoscible, es un estado incognoscible de plenitud.

SER

=.Dan Casado.=

SER

=.UN ESPACIO SIN LÍMITES.=

La personalidad es como esa forma que tiene el espacio dentro de un recipiente, siguiendo el evocador ejemplo de la tradición vedanta.
Mientras la vasija dura, siempre se cree limitado, pero cuando se rompe, la forma no se encuentra ya.
Es el espacio total.

Soy el espacio ilimitado que puede llenarlo todo.
No me debería asustar esta verdad.
Siendo el infinito espacio, tomo una forma y expreso la infinitud en esa forma determinada.
Pero las formas no se excluyen unas a otras, como parece, porque han sido formadas de la misma sustancia originaria, la luz.

Amando a todas las formas que toma el espacio en las distintas realidades objetivas, amamos a todas las personas diferentes entre sí.
Amamos la sustancia de la que están hechas.
No las amamos por sus limitaciones, que serían sus personalidades, las amamos por amor a la luz única, al espacio único de la conciencia.

Amamos a Dios en todos y en todo, nos amamos a nosotros mismos en ese amor.
Amar es sentir la unidad.
Y no sentimos la unidad por lo que separa, por las formas construidas con pensamientos y proyecciones de conciencia.
Sentimos la unidad por ese fondo ilimitado que, como el espacio, abraza.
Amar es eso.
Amamos a todos y todo, porque amamos el Ser que somos.

No hay conflicto entre amar a las criaturas, según el lenguaje religioso, o al Creador; a lo perecedero o a lo eterno.
Dándonos cuenta de lo que está sucediendo, al comprender que amamos con el amor y el amor viene de la unidad, todo se reintegra desde dentro.
Tocado por la varita mágica de la verdad, lo cambiante, lo perecedero se hace eterno.

Nunca estaremos conformes con nada de lo conocido.
Nada de lo que crea el pensamiento, ninguna forma de expresión del Ser, es suficiente para llenar el espacio ilimitado de nuestra conciencia.
Sólo lo desconocido no tiene límites. 
Nuestro anhelo de infinitud está señalándonos el camino para el descubrimiento de lo que somos.
Lo que somos ya, ahora mismo.
Luego se expresará en el tiempo progresivamente pero lo somos todos en este instante.

SER

=.Dan Casado.=

SER

=.LA VIDA COMO RETO.=

¿Puedo descubrir la felicidad en mí mismo y luego expresarla adecuadamente en cada situación de mi vida?
¿Me quedaré pasivo esperando que, lo que anhelo ser, se presente fuera, como un objeto que he de conseguir?, o ¿descubriré la felicidad, el amor, en mí mismo?
Esa autenticidad que da valor a mi existencia no es objetivable.
Es lo que soy.
Y cuando tomo conciencia de ello, puedo vivir la interrelación humana, puedo vivir todas las situaciones que se irán creando a partir de ahí.

Aparece un reto fuera y del manantial infinito que nunca se agota, de ese manantial que soy, surge la respuesta al reto que completa la unidad real.

Cuando la mente está abierta y no distorsiona lo que percibe, el reto llega al fondo de ese manantial potencial.
Y de ahí brota espontáneamente la respuesta única para ese reto.
Eso es vivir espontáneamente.
La vida fluye.

Soy esa vida que fluye espontánea.
La inteligencia ilumina.
Soy esa inteligencias que está iluminándolo todo.

La conciencia está ahí siempre.
Si no me doy cuenta, si estoy dormido ¿qué pasa?
El reto de la vida se transforma en un obstáculo, una dificultad, una ofensa, una carga que se coloca delante de mí y tropieza con la experiencias pasadas no comprendidas.
Y así se transforma esta situación nueva, este reto.
Y se convierte en un problema.

Si estoy dormido, no hay un fluir de la vida consciente.
Cuando el reto de la vida se enfrenta con mi conciencia y mi conciencia está en estado de sueño, empieza a desdoblarse ese film repetitivo que incluye todo el campo de lo psicológico, los conflictos que conducen de la agresividad al desánimo.
Toda esa gama psicológica se produce al enfrentarnos con esos retos que la vida, como un despliegue de la Inteligencia, me está presentando.
Pienso que tengo que hacer algo desde este mundo sicológico mío y el de los demás.
Pero realmente no tengo que hacer nada.
Sólo darme cuenta de lo que está sucediendo.
Verlo todo, no como aparece tras la distorsión mental, sino tal como es, desde el origen.
Si estoy despierto lo veo, y ello moviliza la respuesta adecuada.
La misma Inteligencia crea la pregunta y la respuesta de la vida en la conciencia.

Vivimos habitualmente en esa encrucijada de sueños que nos mantienen en una atmósfera desordenada y frustrante.
No hay ahí claridad.
Se ha hablado mucho sobre el actuar desde el inconsciente.
Estamos pidiendo a la vida algo que necesitamos, y hacemos lo contrario.
Este campo de lo sicológico es el campo de los sueños.

Al dejar los sueños y quedarnos mirando la verdad del instante, todo se transforma en el acto.
Allí nace una nueva manera de ver y de ser.

SER

=.Dan Casado.=

SER

=.¿DÓNDE ESTÁN LOS OBSTÁCULOS?

¿Las cosas exteriores pueden estorbar en el camino de realización?
Nuestra manera de ver, cuando está equivocada, es el único obstáculo que puede darse.

Las cosas que aparecen proyectadas fuera no estorban para ver.
Es la manera como las interpreto lo que interfiere la visión.

El único trabajo que he de hacer para realizarme es un deshacer los trabajos que estaban haciendo.
Consiste en observar cómo reacciono ante los retos, cómo miro, qué miro, a través de que´ideas estoy mirando.

Nunca se tratará en este camino de establecer cómo es la vida de una persona realizada y tratar de eliminar todo lo que no se ajuste a ella en mi vivir.
Ese sería uno de los sueños más absurdos que puedo inventar.

Lo que parece un obstáculo en mi vida, es la inteligente indicación de la conciencia única, para que vea lo que no he visto.

Los obstáculos me los pongo yo mismo en última instancia.
Son las indicaciones que desde mi punto de conciencia-inconsciencia, he creado.
Y me los pongo para resolverlos y superarlos con mi propia luz.
No hay realmente obstáculos exteriores.

La comprensión de cada situación irá haciendo todas las modificaciones necesarias para el aprendizaje en cada momento del vivir.

Al estar lúcido ante las situaciones de la vida, produce un movimiento inteligente.
Sólo con el discernimiento que produce la lucidez, puede verse.
No lo puedo planear con el pensamiento.
La inteligencia que soy, en cada instante discierne directa y espontáneamente.
La luz ve por sí misma.
Miraré y veré.
No hay nada más que hacer.

La meditación directa, la que es totalizadora, la que lo incluye todo en mi existencia, es la meditación en la verdad que intuyo.
Porque hace un camino, profundizando en la mente y permite la entrada a la luz que me despertará.
Es como cuando queremos hacer un pozo, no sabemos cuanto tendremos que excavar para encontrar agua.
Pero encontraremos el agua anhelada en algún momento si seguimos profundizando.
Lo mismo sucede en nuestra conciencia.
Vamos encontrando la luz al profundizar en la investigación.
No se sabe cuando aparecerá la luz, sólo sabemos que hay que seguir profundizando hasta que aparezca.

SER

=.Dan Casado.=

SER

=.¿DE QUÉ ESTÁ HECHO EL CAMINO?.=

¿Está hecho este camino de abnegación, de renuncia, de penitencia o quizá de grandes conocimientos acumulados con esfuerzo?
No, es un camino mucho más sencillo que todo eso; sólo se hace de pura lucidez y de la comprensión que ella crea.
Allí aparecerán todas las creaciones, los cantos de acción de gracias, la irrupción de la poesía sobre la naturaleza y el amor a todo lo viviente.
En esa lucidez aparecerá toda la creación manifestada.

Las grandes virtudes y los actos heroicos estarán allí, pero nadie los hará, se harán solos.
El vivir en sí mismo, el vivir iluminado por la conciencia del origen, es perfecto.
Encierra la potencia infinita de todas las cualidades que puedo concebir con mi mente y más aún lo inconcebible.

La conciencia que soy no se puede aprehender; ¿qué podría abarcarla?
Por mucho que me acerque en mis deseos y mis imaginaciones, la realidad, siempre me sobrepasará.
Lo real es la potencia de todo, lo que puedo pensar y lo que no puedo pensar, lo que he escogido y lo que no, lo que creo ser, lo que creo no ser y lo que quisiera llegar a ser.

Caminar conscientemente por este camino es una maravillosa aventura, muy arriesgada y a la vez segura, porque es única.
En cada paso que doy estoy destruyendo todo lo que aparece, todo lo que creo ser, todo lo que pienso, lo que limitan las circunstancias espacio-temporales.

En el camino verdadero hacia la realidad no hay nadie que quiera llegar a una meta.
Nadie se quiere liberar de nada.
En el camino verdadero no hay nadie.
Está vacío.
No hay camino...
Y porque está vacío, está lleno de la plenitud del ser, está lleno de la belleza, de la alegría, de la claridad, de la paz inmensa del ser.
No se camina en este sendero por etapas.
Se hace la luz, me doy cuenta y estoy completamente ahí, en lo que es.

No me doy cuenta, me entretengo en construir un personaje que actúa separado de otros personajes, y me encuentro haciendo una obra teatral, alejado del ser, sufriendo mientras me voy desengañando.
Y todo lo que toco buscando la felicidad me hace desgraciado.

Lo mágico es el ¡darme cuenta!, ¿darme cuenta de qué?
Quizá no lo hemos dicho ni lo diremos jamás... porque la verdad no es algo objetivable.
Con el pensamiento enseguida quiero objetivar y una vez que lo he hecho, ya no tengo ninguna salida a lo real, estoy atrapado en el objeto que he creado.
Lo mejor es no intentar objetivar la verdad, dejarla tal como la encuentro, en la mirada verdadera, como una luz.

¿No necesitaré entonces investigar y reflexionar?
¿Será suficiente con vivir impulsivamente, hacer cualquier cosa que se me ocurra?
Estas dudas surgen al objetivar.
Cuando alguien se propone no pensar, no estudiar, no usar la mente para vivir espontáneamente, de todo ello surge una gran intelectualización.
Quienes más protestan de la mente son los más aferrados al pensamiento.

No tenemos que hacer nada con los conceptos ni tampoco con el pensar.
Sólo estaremos despiertos u observaremos lo que va sucediendo.

SER

=.Dan Casado.=

SER

=.LA DIRECCIÓN OPUESTA AL OBJETIVAR.=

Si vamos en esa misma dirección en que va la luz creando realidades objetivas, nos vamos objetivando nosotros mismos por distracción.
Seguimos en la misma dirección limitadora que crea la existencia.
Y al distraernos de nuestra verdadera identidad, esa vida creativa de la luz nos va creando como formas, como objetos.
De repente nos encontramos como un objeto más entre muchos otros.
Sentimos que somos un cuerpo separado de oto cuerpo, una entidad separada de otra, una persona separada de otra.
Si vamos en este camino que recorre la luz hacia la manifestación nos encontramos siendo una cosa por distracción.
Y perdemos de vista lo que somos.

¿Qué es lo que está sucediendo aquí?
Estoy siendo una cosa limitada, al tiempo que tengo un anhelo de infinito que no cabe dentro de lo limitado.

Estoy viviendo la ilusión de ser una forma entre otras formas, una forma que aparece, cambia y desaparece en el tiempo como todas las formas.

Y sufro cuando siento que soy una parte de un todo que intuyo.
Pero todo eso se ha ido dibujando al pasar la luz por los niveles pensados de separación.

Al tomar conciencia de mi identidad, mientras abro los ojos en medio de este caminar de la manifestación, empiezo un camino opuesto.

En cualquier lugar en que me encuentre de ese proceso de objetivación, al seguir la creatividad de las formas, al creerme que soy algo, en este punto, puedo emprender la vía de vuelta al origen.
Entonces ya no sigo la trayectoria de la luz.
Voy en dirección opuesta de la luz.
Voy hacia ella.
Camino hacia su encuentro.
Es claro que si no doy este giro seguiré siendo una creación más, y si me acostumbro a algo limitado, nunca estaré contento, porque no podré dejar de intuir que no soy lo creado, sino lo increado.

Emprenderé la marcha en dirección opuesta a la manifestación.
Tengo que parar y mirar directamente la luz que crea.
Así descubriré que soy esa luz.

El ser humano tiene que volver al origen, para descubrir lo que es, para no quedarse con lo que está haciendo en el existir.
Y una vez que haya descubierto esto, estará haciendo los dos caminos a la vez, como la luz que es, desde el origen, estará creando todo lo manifestado.

Pero ya no habrá identificación con una forma particular.
La primera llamada mientras caminamos es: mirar hacia la luz.
Avanzando por esas sendas con tantas metas, me distraigo una y otra vez y sufro como consecuencia de creer que soy algo.

Aunque la llamada está siempre ahí, sólo hay un instante privilegiado en que la escucho.
Sin motivo aparece y empiezo a volver, mirando hacia la luz creadora de realidades, y es entonces cuando la realidad se expresa a través de mí.

Puedo ser cualquier cosa, cualquier forma densa material con la que me identifique.
Y sufriré las consecuencias de ello.
Sin embargo si miro la luz que atraviesa todas las formas densas, puedo ser esa misma luz.
Si aún albergo dudas, sólo tengo que intentarlo, intentarlo con sinceridad.
Tratar de cambiar mi identidad, de lo que creo ser, a lo que verdaderamente soy.
Sólo entonces descubriré lo que sucede.
Veré lo que pasa con mis deseos, con mis proyectos, con mis cálculos, con mis miedos, con mis secretos, con mis tristezas, con mis culpas, con mis responsabilidades.
Iré viendo cómo se van diluyendo, cómo se diluyen al avanzar mi comprensión.
Esto que estamos llamando un camino se está haciendo en cada instante y este extraño camino me hace libre, libre por comprensión.

No hay más camino que la comprensión.
Si lo vivo con metas limitadas, viviré encerrado en los límites que me estoy imponiendo.
Si comprendo, el caminar será la expresión alegre de lo verdadero: una explosión de luz.

SER

=.Dan casado.=

SER

=.VER Y SER.=

El camino sin meta está hecho del contemplar, está hecho de conciencia, de pura lucidez.
No responde por tanto a ninguna idea, ninguna doctrina antigua o moderna, ni se expresa en una conducta determinada.
No se crea con hábitos o disciplinas.
Por eso no lo encontraremos pensando, actuando de una u otra manera según lo planeado, aceptando o rechazando ideas, ni cambiando de forma de vida.

La aparición del camino es algo inesperado y nos sorprenderá, porque es una vía que mientras se hace nos va haciendo, porque somos nosotros mismos, es nuestra conciencia creadora el sendero mismo que recorremos.

El mismo movimiento de comprender, en el que consiste la trayectoria de mí caminar es el sendero de mi realización.
Comprendo y me creo, me realizo simultáneamente.

La realidad está hecha de conciencia de ser.
Por eso la comprensión no es conocimiento de la realidad, es la realidad misma.
La realidad no es sino pura lucidez.
Es una verdad tan amplia, tan totalizadora, que por su infinitud escapa a las implicaciones que puede tener en nuestra existencia concreta.
Aquello hacia donde nos dirigimos somos nosotros mismos.

Lo que anhelo llegar a ser es lo que soy desde la eternidad.
Pero no desaparecerá el anhelo, el querer llegar a una meta, hasta que no comprenda que el principio y el final del camino son uno y lo que deseo como un ideal es la realidad misma que está ahí.

Hasta que no una el comprender y el ser, hasta que no vea en una misma luz la visión y la realidad vista, siempre quedará una distancia por andar.
Y en esa distancia aparecerán los anhelos, los deseos de querer llegar a ser lo que creemos no ser.
Surgirá la angustia por no ser lo que intuyo que debo ser.
Si dejo que surja un espacio con principio y fin, estoy abriendo un campo a todos los deseos y las insatisfacciones.

Esto es lo que sucede cuando descubro que la comprensión y la realidad comprendida, es lo mismo.
Lo miraré despacio.
No lo trataré como habitualmente trato a las ideas, como un simple concepto sin realidad.
No archivaré como una idea más, lo que estoy viendo.
Son palabras y las palabras son expresión de ideas.
Pero si tienen la verdad detrás, revelan un estado nuevo de ser.

La contemplación cuando se expresa lleva a la contemplación.
Es lo natural, si no sucede así, alguna distracción está distorsionando el camino de la luz.
Para no distraerme no tengo que tratar de concentrarme en algo.
Por el contrario sin oprimir la mente he de abrirla para que la luz penetre.

Lo haré ahora mismo.
No se trata de captarlo primero, asimilarlo, razonar sobre ello, y después ir aplicándolo a los hechos.
Actuando así estaré haciendo un camino con un fin.
Me estaré confundiendo con la temporalidad.
Verlo y vivirlo no deben ser dos cosas diferentes.
Estar ahí en lo que intuyo, mantenerme en el espacio de esa verdad, sin fijar mi mente en ninguna cosa particular, es lo opuesto a la concentración.
No es ver lo que es.
Ver y ser son una misma cosa.

SER

=.Dan Casado.=

SER

=.EL CAMINO DE EXPRESIÓN DE LA LUZ.=

<<Éntreme donde no supe>> dijo Juan de la Cruz.

Estaré tan sorprendido al entrar en el camino de lo desconocido que no me atreveré casi ni a mirar la mente.

Lo viviré así en principio.
Después, el descubrir lo real no me inmovilizará porque lo más sorprendente es también lo más natural.

Después de la inmovilidad, me muevo en el ámbito de la libertad.
Ya no me importa que las apariencias se manifiesten.
¡Es tan natural que así sea todo!
¡Que la Inteligencia dibuje todos los mundos!
¡Que se abran todos los caminos y se recorran de todas las maneras posibles!
¡Que la belleza cree todas las formas!
¡Y que se mueva el amor en todas direcciones buscando la verdad!
¡Que las palabras se expresen, que aparezcan las dudas, que surjan las contradicciones, que me esfuerce y luego me desengañe de haberme esforzado!
¡Que todo se cree en la Inteligencia, desde la luz que soy!

No tengo que contener la expresión.
Lo manifestado no puede anular nunca Aquello inmanifestado.

Parece que la luz que se está encendiendo en la oscuridad es tan débil que cualquier cosa la puede apagar.
Parece, pero no es así.
Es tan fuerte que permanecerá ante todos los movimientos y todos los vaivenes a los que la someta la vida.
Permanecerá intangible.
Nada de lo manifestado la tocará.
Puedo moverme, puedo pensar, puedo hacer cualquier cosa.
Mientras, la luz estará iluminando.
Todo será verdadero, todo será bello, todo es reflejo de lo real, y por lo tanto real en su limitación.

El error que me esclaviza, la ignorancia radical que me tiene atado, la ilusión que no me permite descubrir la realidad, es mi visión.
Mi visión crea las cárceles en las que me voy encerrando sin darme cuenta.
Las realidades que aparecen, no son lo que me esclaviza o me encierra en sus límites.
Mi propia visión está creando esas paredes que me encierran.

¿Qué es lo real para mí?
¿Dónde está mi luz?
No puedo preguntarle a nadie, ni siquiera a los textos antiguos, sagrados y religiosas, a nadie le puedo preguntar qué es lo real.

He de descubrirlo por mí mismo observando minuciosamente, con atención, qué realidad tienen todas las cosas que aparecen en la conciencia.
Cuando observe más y más, veré que tienen la realidad que yo les doy.
Lo importante es donde está la luz, pero no me daré cuenta de donde está hasta que no observa este proceso.
Para permanecer en la luz tengo que ver con claridad.

Veo claro cuando no veo ningún objeto separado de la totalidad.
La visión verdadera es la claridad que abraza todos los objetos en todos los niveles.
Pero no necesito clasificarlos ni interpretarlos desde mí pensar.
La luz lo hace.
Puedo confiar en que cada cosa estará en el lugar inteligente donde la mano de la vida la haya colocado.
Mi vida, la sociedad, el universo y toda la manifestación, está iluminada.
La luz lo crea todo y todo lo creado es luz.
Mi vivir es esa creación luminosa.

SER

=.Dan Casado.=

SER

=.desde el Silencio del Momento Presente:
OM SHANTI SHANTI SHANTI
OM PAZ PAZ PAZ.=

SER


SER



jueves, 26 de agosto de 2021

Sé una luz. (2). Dña. Consuelo Martín. OM.

                                                                     

SER

-.desde el Silencio en Espíritu y en Verdad.-

SER

=.Usa tu propia luz
para retornar a la fuente de luz.
Esto es practicar la eternidad.=
Tao Te Ching, 52


SER


-.Dña. Consuelo Martín.-

Doctora en filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, en 1981 le otorgó el título de doctora cum laude en Filosofía por su tesis Conocimiento y Realidad.
Especialista en filosofía advaita (no-dual) de la India.

SER


-.extracto de:

SÉ UNA LUZ

INVESTIGACIONES SOBRE EL SER Y EL CONOCER

Editorial Dilema 
2008. Madrid.
info@editorialdilema.com

I.S.B.N.: 84-96079-05-8

SER

=.Sólo es posible la ayuda a quien ya siente los síntomas del próximo alumbramiento de la verdad.
Para ellos son estas reflexiones, para ellos la expresión racional de la evidencia nacida en lo íntimo de la conciencia.
¡Que este libro llegue a cuantos están ya <<embarazados>> de la luz interior!
Que la lectura de estas páginas les acompañe en esta magna tarea: el reconocimiento del resplandor de la luz que somos a todos los niveles existenciales.=
-.Consuelo Martín.-

de la Introducción:

El mismo que investiga, es a la vez el objeto de estas investigaciones.
No puede ser de otra manera si es la conciencia la que queremos iluminar.

La palabra investigación se emplea aquí con un sentido muy definido: Es la apertura a la intuición verdadera, y a la contemplación de lo real.

Los métodos siempre llevan a alguna parte y no queremos ir a lugar alguno.
Sólo ser luz.

Investigar por amor a la verdad, para serla.

Investigaremos sobre la realidad, desde nuestro mismo vivir.
Desde el vivir la realidad que conocemos y la realidad que somos.
¿Qué será entonces la Verdad?
Será lo verdadero como estado de ser, o mejor como puro ser.

Esta es la vocación de la sabiduría, la que tienen todos los amantes de la verdad.
¿Habrá alguien que no lo sea?
Y desde ese innumerable número de amantes, es la verdad la que se busca a sí misma.
Ser sabio no es saber muchas cosas, es aprender a vivir en cada instante, siempre nuevo, desde lo desconocido.
Y eso sólo es posible si puedo descubrir esa luz que está en mí iluminándolo todo.
Ser sabio es no saber nada y saber todo simultáneamente desde la luz.

SER

-.extracto de:

INVESTIGACIÓN - II

=.LA REALIDAD DE LA PROYECCIÓN.=

Podemos deducir que estamos más despiertos cuando nuestra conciencia está en atención, cuando está más en sí misma, menos dispersa.
Es entonces cuando tienen más realidad nuestras vivencias.

Si hay más atención porque hay más interés, habrá más realidad en la vivencia.
Más o menos intensidad de la conciencia es sinónimo de mayor o menor realidad.

Por efecto de la ilusión que produce la conciencia dividida, proyectamos esa realidad hacia un espacio exterior inducido, es algo así como una película que surge del foco que la proyecta.
Al concentrarnos más, al estar más atentos, más fuerza damos a la proyección de la película.

Hasta que un día nos damos cuenta de que esa realidad que vivimos se apoya en la intensidad que estamos poniendo en nuestra mirada.
Estamos tomando la realidad del único sitio donde se encuentra, del Ser.
Y es entonces cuando empezamos el camino inverso al que llevábamos.
Dejamos de buscar las cosas, las realidades proyectadas y empezamos a estar atentos a la realidad una.

Observemos ahora mismo, como damos realidad a esa proyección.
Aprendamos instantáneamente a separar la sensación de lo real que viene del Ser, de las sensaciones de objetos proyectados.

Se trata de separar al espectador del espectáculo.
El espectáculo está compuesto por imágenes, formas a las que clasificamos en conceptos, ideas, palabras.
Nuestro error consiste en mezclar esta sucesión de formas y conceptos, esta representación de la conciencia cuya naturaleza es relacional, inesencial limitada con la realidad intuida.

Cuando empiezan a despuntar dentro de nosotros los primeros brotes de la plenitud del ser, ese despertar de una conciencia lúcida, esa sensación de realidad unitotal, no podemos confundirla con nada.
Estamos ante lo sagrado, lo impensable porque es de la naturaleza de lo absoluto.
Al mismo tiempo nada hay fuera de la realidad, por lo que Aquello está en todo y cada cosa.

Lo que separa unas personas de otras, las diferencias en ideas, sentimientos, los diversos matices que hacen este universo múltiple y variable, no son sino formas, dibujos ordenados según conceptos y palabras, no son sino representaciones que la conciencia hace de sí misma.

Y ¿tienen alguna existencia real las proyecciones?
La existencia que queramos darles, según el momento relativo en que se encuentre nuestra conciencia.

Todo lo objetivado, todo lo proyectado, es irreal mirado desde la verdad absoluta.

Ver con claridad el lugar que ocupa cada representación en el espectáculo inteligente del mundo fenoménico es discernimiento.

Es discernimiento sobre todo, saber que las imágenes proyectadas aparecen encubriendo algo como si existiera fuera de sí, es la causa del flujo constante de los fenómenos que tomamos como la realidad.

Estamos en un círculo ilusorio que nuestra manera de ver ha creado, <<la rueda de samsara>> la llaman en la tradición vedanta de la India.

Si nos hemos dado cuenta hasta aquí de que la verdad que buscamos no se puede encontrar en el estado de conciencia vigílica, tendremos que descubrir el funcionamiento de nuestra mente para desvelar el misterio.

Podemos observar en cada momento como hacemos esa transferencia de realidad, cómo a partir del Ser transferimos la realidad al espectáculo proyectado.

SER

=.Cathy Hegman.=

SER

=.CAMINAR CON LA LUZ ENCENDIDA.=

El ir despertando más y más mediante la contemplación de la verdad en todas las situaciones es la base sólida en la que los estados elevados y los superficiales podrán armonizarse espontáneamente.

Mantener la identidad unida a la lucidez no es un camino espectacular, pero los pasos que vamos dando por él son definitivos para sanar nuestra mente e integrarnos en la totalidad de lo real.

El ser humano está desde abajo abierto al abismo de la energía fundamental, en tinieblas.
Y desde arriba está abierto, a la luz sin sombras del Ser.
Estos son los dos polos aparentes en la realidad humana.
Desde el abismo a la luz se pasa por múltiples estados más o menos oscuros o iluminados.

Si nos movemos por energías ciegas, desintegramos nuestra mente, la dispersamos hacia el abismo, si nos movemos por la inteligencia en la luz y hacia la luz se integra nuestra identidad en la totalidad de la conciencia.

La purificación de los errores, el orden y la armonía en las energías, lo establece la inteligencia espontáneamente desde la luz.

La luz puede percibirse desde el punto en que nos encontramos.
Si tomamos el hilo inteligente que desciende desde la luz a la razón, en cualquier momento la inteligencia puede ser nuestra guía.
Y en ella se integrarían los estados desconocidos de irrupción de energía o de visiones, en momentos de meditación.

La razón es el punto medio que se pueden asimilar los dos ámbitos, el sensorial, energético y el de la elevación trascendente.

Una vida sencilla, de acuerdo a la naturaleza, evitará el embotellamiento de la mente a través de los excesos sensoriales.

El alimento mental adecuado para mantener la mente en equilibrio es escuchar o leer la verdad, reflexionar sobre ella, amarla, contemplarla, vivirla. 

El vivir auténtico consiste en mantener encendida la luz en cualquiera de las situaciones por las que tengamos que pasar.

SER

=.Cathy Hegman.=


SER

=.EL ERROR BÁSICO.=

Cuando digo <<yo soy>>, a partir de la conciencia de ser que es plenitud total, en la que no hay división, aparece la primera ruptura.

Aparece al añadir el <<yo>>.
Es fácil ver que este es el error básico, y por eso para disolver todos los errores posteriores tendríamos que partir de ahí.

Desde que aparece el <<yo soy>>en la actividad natural espontánea, asistimos ya a la primera superposición, la identificación con el espectador.

A partir del <<yo>> surge un espectador y un espectáculo.
Al decir: <<Yo soy esto>>, <<yo conozco esto>>, enseguida aparecen las identificaciones con los objetos conocidos, sobre todo a través de la que se produce con el principal objeto de percepción, el cuerpo físico.

Lo que aparece como objeto primario es un cuerpo.
Es un objeto de mi conciencia porque lo veo, lo toco, lo siento.
Y con las sensaciones se ha fabricado esa estructura hecha de conciencia, de pura percepción, que es el cuerpo físico.
Es la identificación más arraigada, incluso en un hombre primitivo que no haya desarrollado la mente conceptual.

En nuestro lenguaje habitual podemos notar esta identificación, en la que se confunde el ser con el no-ser.
Confundimos el ser con una proyección o representación, cuando decimos, <<yo soy alto, soy bajo, estoy sano>>.

En castellano tenemos la diferencia entre el ser y el estar que no existe en otros idiomas.
Es muy útil porque marca una separación, que no sería posible sin esta diferencia, entre lo que se es aparentemente, o se cree ser, y lo que se es temporalmente.

La diferencia entre ser en el tiempo como los estados de ánimo, por ejemplo: <<estoy triste>>; también digo a veces: <<soy desgraciado>>, <<soy feliz>>.
Hacemos ahí una identificación de lo que es con lo que no es.
Colocamos el ser en el lugar de su proyección.
Cuando digo: <<soy inteligente>>, identifico la capacidad, la inteligencia del ser que se expresa en mí con la sensación de ser.
Pero realmente ni soy inteligente, ni soy torpe, ni soy bueno, ni soy malo.
El Ser es.

SER

=.Cathy Hegman.=


SER

=.VER LO QUE ME ATA.=

Circunstancias proyectadas por el Ser, se viven en el tiempo y, siendo relativas y pasajeras, afectan sin embargo tan profundamente nuestra vida como si nos fuera en ello el mismo ser.

Puede que nos parezca esta investigación algo abstracto y sutil que interesa a los filósofos pero no a nosotros, personas normales que sólo pretendemos vivir mejor, ser felices.
Sin embargo lo que descubrimos aquí es para todos, porque sin este descubrimiento no estaremos libres para ser felices.

O estoy libre para ser lo que soy o no lo estoy.
Si estoy libre, la felicidad brotará de mi propia naturaleza, si no lo estoy, nunca se saciará mi anhelo de ser feliz, proyectado en las imágenes externas, en las personas, en las cosas.

Para estar libre y ser yo mismo, tengo que ver las identificaciones que me alienan, que me atan a lo otro.

¿Podré acaso ser libre y feliz sin verlas?
No, porque si no las veo están funcionando en mí todo el tiempo, me controlan, me dominan.
Sólo al verlas se derrumba la ilusión, la obra de teatro que vivo como real, y aprendo así lo que es la representación.

SER

=.Cathy Hegman.=


SER

=.LA MENTE, IDENTIFICACIÓN Y EQUILIBRIO.=

La humanidad en general está anclada en la identificación con la mente pensante y cree que no es posible ir más allá.

Observo que puedo ver el tránsito de los pensamientos como algo completamente extraño a lo que soy.
Puedo observarlos asombrado.
No sé ni de dónde vienen, ni adónde van.

Hay un espectador, un observador que puede percibir la mente, su funcionamiento, cómo se forman los conceptos y cómo ponen orden en la realidad inconexa de las sensaciones.

Es el testigo, como se ha llamado en la metafísica advaita.
Es un testigo imparcial que no toma partido.

La mente, diferenciada ya, se compromete ante las cosas y dice: <<esto no me gusta>>, <<esto es interesante>>, <<esto es absurdo>>.

La mente se identifica y, como consecuencia de esa identificación, surgen las emociones.
Aparecerán mientras estoy en ese lugar, y me identificaré también con ese ámbito emocional que se formula como: <<soy desgraciado>>, <<estoy alegre>>, etc.

El testigo está libre de emociones, sólo ve.
Es inteligencia que se mantiene en equilibrio.

A través de la mente dual, el equilibrio se ha roto ya y aparecen los contrarios con su carga de emoción.

Cuando estamos situados en el testigo, en ese observador no hay emociones.
El espectáculo que se contempla no tiene polaridad, no existen los contrarios, con sus conflictos y dudas.
Se vive el equilibrio, que produce serenidad en todos los niveles.

No confundamos el estado de equilibrio de la mente que se expresa como serenidad, con un estado equivocado de indiferencia o falta de sensibilidad.
La indiferencia es dureza, ha tomado partido entre los opuestos: ha elegido el camino de <<no me interesa>>, <<no tiene valor>>.
En el equilibrio de las emociones es donde puede brotar la belleza en su forma pura y también el amor, sin el apasionamiento que suele enturbiarlo.

El observador es una apertura a la inteligencia del Ser.
Si quisiéramos retroceder un paso más en este camino que vinimos recorriendo, para ver como se produce la percepción, nos encontraríamos directamente con el Ser y allí no hay percepción posible.

Cuando estamos en el testigo no es posible explicar el paso siguiente porque no lo hay.
Lo que se encuentra inmediatamante es la unión del que percibe, lo percibido y la percepción.
No existe algo que se observa ni siquiera como testigo imparcial, sólo el Ser, lo que es, pero no aparte de los demás.
Es lo unitotal.

SER

=.Cathy Hegman.=


SER

=.EL CAMINO DE VUELTA.=

Hemos hecho el camino de ida.
Vimos cómo se produce la ilusión del conocimiento desde las primeras identificaciones, cómo nos hemos ido separando de la unidad original.

También andaremos despacio por el camino de vuelta, desde la percepción última, soltando las identificaciones hasta el testigo, avanzadilla del Ser.

Puede parecer que en este proceso de discernimiento se produce una ruptura con algo.
En las tradiciones religiosas se ha hablado de un desapego.
¿Desapego de qué?
Sólo soltamos lo irreal.
Nos desidentificamos, decimos, pero tenemos que desidentificarnos porque primero nos hemos identificado y el error, la ruptura con la verdad, consistió precisamente en la identificación.
Volvemos así a lo verdadero.

La desidentificación no es nada extraño, ni rompe con nada; es volver todo a su sitio original, volver a lo que es, dejar de tomarnos por lo que no somos.

Cuando dejo de creerme lo que no soy, el cuerpo y sus limitaciones (está caliente, está frío, está enfermo, está sano, es joven o viejo); cuando dejo de creer que soy las emociones (estoy alegre o triste), cuando dejo de creerme mis pensamientos, mis opiniones, cuando voy dejando de pensar que soy esto o aquello, entonces descubro lo que soy y disfruto ese descubrimiento.

No me he separado de nada, el desapego no ha significado ningún sacrificio, no tuve que renunciar a algo.
Porque no hay dos realidades, una, la que soy, otra, aquella a la que renuncio con sacrificio.
Sólo hay una, el Ser lo es todo.
Lo demás no es sino imaginación.

En este camino estoy, retrocediendo hasta el punto último, donde puedo percibir todo como representaciones de mi conciencia.
Me doy cuenta al mismo tiempo de que no estoy separándome de nada, no abandono nada, porque lo irreal sólo existió como ilusión en mi mente.

Todo lo que pueda concebir, no lo soy, todo aquello que conozco, formulo, defino, no es.
Da igual decir <<no es>>, que <<no soy>>, desde la conciencia de unidad.

No es fácil ver esto rápidamente sin una iluminación.
Estamos acostumbrados a creer que el Ser del hombre es una parte del Ser, o que hay muchos seres, así como hay muchos seres humanos.
Cada ser humano, nos parece, tiene su propia conciencia aislada de la de los demás.
¿Cómo es posible entonces que al decir <<yo no soy esto>> esté diciendo <<esto no es>>?
La conciencia no es divisible, no hay muchas conciencias, ni está fragmentada.
Sólo a través del esquema corporal, que se crea con la percepción de los sentidos y nuestra idea de separación, nos parece así.
Pensamos que hay tantas conciencias como cuerpos.
No hay nada de eso y podemos descubrirlo si lo observamos bien.

Cuando digo <<yo soy>> estoy limitando la conciencia, y más aún si digo <<yo soy algo>>, estoy identificándome con una parte que creo a base de sensaciones y conceptos.
Pero descubro lo que soy, al llegar a esa identidad profunda, sin haberme identificado con ninguna percepción en el camino.
Podríamos expresarlo así, ahora que lo comprendemos: <<yo no soy nada, pero soy>> o <<soy, pero no soy nada en particular>>.

SER

=.Cathy Hegman.=


SER

=.UNIDAD Y MULTIPLICIDAD.=

Miremos todas las cosas desde lo real.
Si se miran desde ahí, no se ven cosas separadas, sólo se ve la unidad.
Cuando miramos con los ojos exteriores, vemos una multiplicidad de cosas, cuando miramos con los ojos internos vemos una sola cosa, lo que es.
La diferencia entre unidad y multiplicidad está en la manera de ver.

Ver desde los ojos de la verdad, es ver la unidad.
La multiplicidad sólo se puede ver como relativa dentro de esa unidad absoluta.
Es relativa porque lo múltiple es lo uno que aparece dividido en la dispersión de la mente.
Y todos los puntos que distinguimos, en esa unidad indivisible, no son sino relaciones e interrelaciones.
Todo depende de todo.

En momentos privilegiados notamos la unidad profunda porque intuimos, sentimos que somos uno.

Las personas que parecen separadas son dependientes porque son relativas; se sientes más oprimidas, limitadas e insuficientes cuanto más separadas se ven.
Y anhelando ser independientes y absolutas, porque la fuerza de la unidad está en ellas no obstante se piensan como seres separados.

El amor es el recuerdo constante de la unidad olvidada.
Por el amor vivimos lo absoluto en lo relativo y cambiante de la multiplicidad pensada.

Más allá de todas las posibles realidades que la luz proyecta, más allá de todo lo que puede una mente humana concebir, está lo real, infinitamente más cercano que todas las cosas porque es la posibilidad de cualquier realidad.

¿Se puede ver la unidad y la multiplicidad al mismo tiempo?
¿Es posible atravesar las apariencias e instalarnos en la visión misma, por la lucidez, sin dejar de ver esas realidades aparentes?
¿Y será posible también que en lo humano, quizás lo que más nos interesa, desde la presencia de la unidad que se expresa a partir del amor, traspasemos lo personal?

A veces se presenta la duda de sí esta investigación de la unidad de conciencia que acaba con la interpretación habitual de las relaciones humanas, no producirá indiferencia, falta de interés por los demás, ¿las relaciones personales perderán su encanto al diluirse en una indiferenciación?

El universo está compuesto de muchos planos y cada nivel relativo tiene su belleza que apunta a la totalidad, tiene su inteligencia que ilumina por la luz de la unidad.

Cada individualidad tiene su manera peculiar de expresar lo uno, y precisamente en su particular y única manera de expresarlo, brilla la inteligencia de la unidad, su origen.

En cada punto del espacio-tiempo, en cada insignificante resplandor de la luz primera, se expresa la realidad que por ser sin tiempo, sin espacio, sin límite, cabe en un instante, en un punto y en la totalidad impensable del Ser uno.

Así es posible todo el juego de relaciones, vigilado por la mirada inteligente de la realidad totalizadora.

Y el amor humano se puede vivir sin la idolatría de ver lo relativo como absoluto, porque es posible amar lo absoluto, lo único digno de amor desde lo relativo que aparece.

Para eso, viviendo lo particular, profundizando en ello, guiados por el anhelo de plenitud, desde un punto limitado podemos abrirnos al absoluto ilimitado.

También a partir del estado de vigilia hay una apertura a todos los estados posibles porque la conciencia es una y desde cualquier punto se puede intuir, ver y vivir la totalidad.

SER

=.Cathy Hegman.=


SER

=.AL DARME CUENTA.=

La visión imparcial, impersonal de todos los objetos de conciencia a través de los distintos estado, se da en el simple <<darse cuenta>>.

¿En qué consiste este darse cuenta?
¿De dónde procede y de qué está hecho?
Es puro concienciar no identificado con las proyecciones de la conciencia.

Es lo real antes de perderse en múltiples realidades relativas.

La diferencia que aparece en el estado de vigilia entre conocer y ser no es verdadera.
Si al desidentificar nuestra visión, hemos ido descubriendo la realidad en sí y la hemos diferenciado de la realidad proyectada, sabremos que conciencia y realidad no son dos cosas sino una.

Investigando acerca de nuestra manera de conocer nos encontramos con algo inconcebible; nuestro conocimiento no es verdadero hasta que somos el conocer mismo.

Libres de las identificaciones inconscientes, vemos que no somos ningún objeto de conciencia, que somos la conciencia misma que ve.

Conforme vamos acercándonos al conocer verdadero, vamos acercándonos también a la realidad.

Notamos la evidencia de realidad al comprender lo conocido.
La visión verdadera es originaria, no es visión de cosas.
No sale de sí misma, no se aliena confundiéndose con las representaciones que está creando.
Permanece fiel a su propia realidad, es.
Y el ser es un ver que se ve a sí mismo.

En la investigación profunda sobre mi realidad que es la realidad, surge con una evidencia cada vez mayor esta identidad entre el Ser y el conocer.
Y comienza con el testigo del conocimiento.
El conocer que no es conocer de ninguna cosa, la conciencia que está en sí misma, que no se mira en ningún espejo sino que se mantiene en su ser, produce una intensidad de atención totalizadora, un estado de pura conciencia en el que descubrimos lo nuevo, lo verdadero de la realidad que somos.

Aquí se abre el gran abismo existente entre el conocimiento de información y aquél que tradicionalmente se ha llamado sabiduría.

SER

=.Cathy Hegman.=


SER

=.LO CONOCIDO Y LA VERDAD DESCONOCIDA.=

Crecer en sabiduría no consiste en llenar de ideas nuestro vacío de ser.
La sabiduría no necesita erudición o información, no necesita nada el sabio fuera de sí mismo.
El mismo es la luz para sí mismo, su misma mirada le ilumina e ilumina todo, porque viene del origen.

La sabiduría parte de la paradoja <<sólo sé que no sé nada>> como confesaba Sócrates.
¿Es esto un saber?
Esto no es un saber más, es el principio de la autonomía de la conciencia, el primer paso para poder ser iluminado por la propia luz.

Los saberes limitados y concretos nos llevan a parcelas limitadas también, de realidades relativas.
El deambular por estos ámbitos siempre incompletos aunque interdependientes nos mantiene en una insatisfacción de base, en el anhelo insaciable de totalidad.

El conocimiento iluminado por la sabiduría, nos libra de la necesidad de saber mientras descubrimos el ámbito infinito de lo desconocido.

Cada vez que conocemos alguna cosa en particular, no disminuye el campo de lo desconocido porque es infinito.

Podríamos pensar que los conocimientos científicos, la técnica, la sicología, tantas parcelas que hemos conquistado de lo por conocer, irán reduciendo nuestra ignorancia.
Pero no es así, lo que sucede es lo contrario: más conocemos, más notamos la ignorancia.

El conocer es algo así como una esfera limitada en su superficie por lo desconocido, por la ignorancia.
Conforme voy aumentando la esfera de lo conocido, aumenta también mi contacto con lo desconocido, pues la superficie de fuera aumenta también.
Todo conocimiento limitado, relativo, cuando es sincera mi necesidad de saber, produce en mí una sensación interna de ignorancia en lo fundamental.

Al sentir la ignorancia fundamental que ningún conocimiento puede llenar, la conciencia comienza a replegarse sobre sí misma, dándose cuenta de que no hay nada que buscar en las proyecciones, empieza a mirar la luz que las ha originado.

Por eso la toma de conciencia de la ignorancia de origen no es desesperante sino todo lo contrario, es el primer paso hacia la serenidad y la plenitud interior.

Cuando me llenaba con saberes sobre cosas, sentía angustia, cuando me vacío por la sabiduría, conozco muy pocas cosas o quizás muchas, no me importa, todas ellas, todo lo que aparece en un conocer, es dibujado por la luz que surge en el silencio de mi conciencia profunda.

Al surgir la sabiduría, nadie se hace sabio.
Porque la comprensión total no es una adquisición más.
El ser humano se va haciendo consciente de que el vacío de lo conocido, el silencio de los conceptos y de las realidades convencionales, está lleno desde siempre por la presencia de lo real.

SER

=.Cathy Hegman.=

SER

=.LA LLAMADA DEL SER.=

Aprender a escuchar el silencio de la conciencia originaria, es el aprendizaje de nuestra vida, el único en el que descubrimos el verdadero sentido de ella.

En el cuidado, en la preocupación por las cosas, por los objetos de conocimiento se nos va pasando la vida.

Al escuchar la llamada del Ser, nos despreocupamos, dejamos de estar concentrados en los símbolos de lo real, que son las cosas conocidas, para aprender a ser.
Esta despreocupación no produce un caos, porque no perdemos las cosas en otras cosas, perdemos las cosas en el Ser que es origen de ellas.
Y por eso nuestro descuido, al ir mirando lo esencial, produce orden y armonía en lo relativo.

Para escuchar la llamada del Ser que se da en el silencio, tenemos que aprender a escuchar de una manera nueva.

La atención habituada a oír lo que hace ruido y se agita, tiene que dejar paso a un escuchar lúcido e inmóvil que va destacando en su transparencia la misma presencia luminosa del Ser.

La atención a la presencia total mueve y armoniza todo desde dentro y la transformación en la conciencia es totalizadora porque todo se reorganiza desde la visión de la unidad.

La verdadera renovación brota de nuestra manera de ver porque lo único que penetra en lo real es la visión realizadora que es la única realidad, aquella luz que soy.

Nadie puede penetrar en el interior del ser humano desde fuera para renovarlo, cambiarlo, sólo la luz que le transforma le realiza a través de su propia visión.

Desde lo profundo de la conciencia va produciéndose la representación de realidades, hasta la última sensación, hasta el último átomo de conciencia material que vemos estructurado en un cuerpo físico.

Cuanto más profundo es el movimiento que nuestro cambio de visión produce, menos ruidoso, más sereno y callado.
En el silencio se va fraguando casi imperceptiblemente a los ojos externos, la revolución de la conciencia nueva.

La llamada del Ser que comenzó en el deseo de los objetos proyectados, se escucha directamente en el infinito espacio de la conciencia que abre la visión verdadera.

Porque nos sentimos separados del Ser tenemos deseo de conocer, de poseer algo, pero al descubrir la verdad que ilumina nuestra realidad, se diluye todo deseo.

SER

=.Cathy Hegman.=


SER

=.LA PARADOJA DE LA CONCIENCIA.=

Lo que es, es siempre, el ser humano es la plenitud de la conciencia si no está identificado con sus representaciones.

El ver lo que es construye.
No sólo proyecta sino que realiza.
Es arquitecto y constructor a la vez.
Ver es ser, ver en totalidad es ser totalidad.
Si veo la verdad íntegramente, la soy, si la veo parcialmente no la soy, la pienso.

Mientras contemplo más intensamente la verdad, la realizo en mí también con más intensidad.

La conciencia alienada es una conciencia que se fue de sí porque quería abarcar muchas cosas, y perdió lo único real, su propia identidad.
Como aquel hijo pródigo de la parábola que cuentan los Evangelios, aquél que se fue de casa de su padre porque quería experiencias más interesantes que las que tenía allí.
Como todo ser humano que se va en busca de experiencias sensoriales o en busca de conocimientos, cuando el hijo pródigo después de pasar por unos cuantos desengaños o frustraciones vuelve a su casa, vuelve a su origen.

Al tomar conciencia de lo que está sucediendo, la fuerza de nuestra propia identidad se concentra en sí misma, la mente se unifica.

La integración adopta una manera armónica mientras que el movimiento hacia fuera es desarmónico.
Nada queda excluido en esta integración, la comprensión lo coloca todo armoniosamente en su lugar.

La conciencia se va centrando en un punto único y desde allí se produce la verdadera amplitud.
Se produce expansión en la totalidad, mientras que en la dispersión la conciencia se limita

Cuando voy descubriendo mi identidad descubro que coincide con la identidad absoluta del Ser.
¿Es posible mayor amplitud que la totalidad del Ser?
Comprenderemos aquí la paradoja que surge en el camino de la conciencia.
Cuando me voy separando de todo para llegar a lo que realmente soy, desde allí lo acepto todo, lo reconozco todo, en la armonía.
La integración es inteligente, sin identificaciones pero con la aceptación de todos los niveles relativos.
La conciencia sigue haciendo sus representaciones, se siguen formando conceptos, todo sigue funcionando normalmente.
Pero al no estar identificado, aferrado a cada aspecto relativo, no se produce distorsión.

Aprender a ser es aprender a no ser nada, es dejar un espacio para serlo todo.
Si comienzo por querer ser muchas cosas, me estaré vaciando cada vez más de lo que es, mientras que si me vacío de todas las cosas por comprensión, me llenará desde dentro de lo real.
¿Se puede explicar esta vivencia que tanto contradice el pensamiento habitual?
Viéndolo, viviéndolo lo comprenderemos.

SER

=.Cathy Hegman.=


SER

=.PLENITUD EN EL SER HUMANO.=

La conciencia total es inteligencia total, no necesita inteligibles objetos por conocer, es inteligencia en sí misma.

Allí donde conocer y ser son una misma cosa, se produce un silencio de conceptos, de formas, de leyes, un silencio de inquietudes, de deseos y ambiciones.

En el punto donde la conciencia deja de ser conciencia de algo y se identifica con el Ser, empieza a surgir la paz, la serenidad que va inundando todos los rincones de nuestra alma.

Mi persona no puede abarcar lo que es, no puede encerrar el silencio de lo absoluto, pero este silencio infinito si puede envolver completamente la persona que creemos ser.

El ser humano puede estar pleno de ese silencio total y vivir como algo limitado dentro de lo sin límites.
Así como los peces están en el agua, como su natural ambiente, así nuestra persona, expresión relativa de lo Absoluto, se mueve, respira y vive su plenitud en el Ser.

Lo único que es, es el Ser; nuestra persona cree ser algo en particular, crea un mundo y representa un papel en ese mundo creado, pero su plenitud sólo la encontrará en el Ser desde ese silencio de fondo que la envuelve por fuera, que la sostiene desde dentro, el silencio de la conciencia una.

El ser humano llega a ser lo que es verdaderamente en la coincidencia de la conciencia con la realidad, donde el conocimiento desaparece en la luz.

¿Y que podríamos decir que es el ser humano desde esta nueva visión?
Nadie de lo conocido, todo desde la luz del Ser.
Es plenitud.

Los vitrales de las catedrales sólo muestran su verdadera belleza cuando los atraviesa la luz.
Los colores tienen vida porque la luz está detrás, sin ella nada serían.

Nada somos si no estamos iluminados.
La lucidez del ser es nuestra fuerza, nuestra inteligencia, nuestra alegría.

SER

=.Cathy Hegman.=


SER

=.desde el Silencio del Momento Presente:
OM SHANTI SHANTI SHANTI
OM PAZ PAZ PAZ

SER


SER