viernes, 11 de abril de 2014

Últimas conversaciones. Annamalai Swami. OM.



SER
.Arunáchala.

SER


SER


.Bhagaván Ramana Maharshi maestro de Annamalai Swami.
(1879-1950)

SER


.Annamalai Swami.
(1906-1995)

SER

-.ÚLTIMAS CONVERSACIONES
con Annamalai Swami.-
David Godman
Editorial Trompa de Elefante, S. A.
Madrid
(2008)

Annamalai Swami fue un discípulo directo de Sri Ramana Maharshi, este libro recoge sus enseñanzas impartidas entre los meses de marzo a octubre de 1995, que corresponden a sus últimos meses de vida.

SER


SER

Annamalai Swami :

La mente no es más que una sombra.
Todos los intentos de atraparla son en vano.
No son más que sombras persiguiendo sombras.
Una sombra no se puede controlar ni destruir persiguiéndola o agarrándola con la sombra de una mano.
Son juegos de niños.

Una vez, Ram Tirtha contó la historia de un niño que iba corriendo por la calle intentando alcanzar la sombra de su cabeza, pero no lo conseguía porque, por muy deprisa que corriera, la sombra que proyectaba su cabeza siempre estaba delante.
Su madre, que se desternillaba de risa al verlo, le gritó:
<<¡Ponte la mano en la cabeza!>>.
Al hacer lo que le dijo su madre, la sombra de su mano atrapó la de su cabeza y, por fin, el chico se quedó satisfecho.

Puede que este tipo de consejo les sirva a los niños para sentirse felices, pero no va a aportar resultados satisfactorios por lo que respecta a la sádhana y a la meditación.

No pierdas el tiempo persiguiendo esas sombras que son los pensamientos ni esa sombra que es la mente con técnicas de control mental, porque esas técnicas también son sombras.

Regresa al origen de esa que es la mente y quédate ahí.
Cuando permanezcas ahí, te sentirás feliz y ya no sentirás ningún deseo de perseguir esas sombras de pensamientos.

Bhagaván contaba con frecuencia la historia del hombre que intentaba enterrar su propia sombra para librarse de ella.

Después de cavar la fosa, se puso de pie cerca del borde de tal forma que la sombra cayera justo en el fondo del hoyo que acababa de excavar y, manteniendo esa alineación, empezó a echar tierra sobre su sombra para intentar enterrarla.
Pero, lógicamente, por mucha tierra que echara en la fosa, la sombra siempre quedaba por encima.

La mente es una sombra insustancial que te perseguirá vayas donde vayas y es inútil intentar eliminarla o controlarla mientras exista la más mínima creencia de que la mente es algo real y que se puede controlar con alguna actividad física o mental.


SER
SER 

=.Pero esta sombra que es la mente habrá que eliminarla de alguna manera.=

Cuando uno se vuelve consciente del Ser, la mente deja de existir, lo cual no quiere decir que uno quede sumido en la conciencia del Ser si elimina la mente, sino que es algo que sucede cuando comprende y se da cuenta de que la mente no ha existido nunca.

Se trata de reconocer lo que es auténtico y real, y de despojarse de esas ideas erróneas sobre la realidad y la importancia de esa efímera sombra que llamamos <<mente>>.

Por esa razón, Bhagaván y muchos otros maestros ponen siempre como ejemplo la analogía de la cuerda y la serpiente:

en el suelo hay una cuerda pero, si tú la confundes con una serpiente, esa serpiente sólo existe en tu mente, en forma de idea, y esa idea puede hacer que te preocupes mucho y te entre miedo.
También puede que desperdicies mucha energía mental planteándote qué puedes hacer para evitar esa serpiente o para matarla.

Pero una cosa es cierta:
la única serpiente es la que está en tu imaginación.
Por eso, cuando por fin ves la cuerda, se desvanece de inmediato el sustrato sobre el que se superpone tu idea errónea de que hay una serpiente.
Lo que ha desaparecido no es una serpiente auténtica.
Lo único que ha desaparecido es una idea errónea.

El sustrato sobre el que se superpone la idea errónea de la mente es el Ser.

Mientras se vea la mente, no se puede ver el Ser, el sustrato, porque lo oculta una idea errónea pero persistente.
Y al revés :
cuando se ve el Ser, no hay mente.

SER

SER

=.¿Cómo puede uno deshacerse de ese falso concepto de que la mente es algo real?.=

De la misma forma que uno se quita cualquier idea equivocada de la cabeza:
dejando de creértela.

Si eso no se produce de forma espontánea cuando recibes esa verdad de un maestro, no dejes de repetirte:
<<No soy la mente. No soy la mente. La mente no existe. La mente no existe. Sólo existe la Conciencia>>.

Si estás firmemente convencido de que ésa es la Verdad, un día esa firme convicción madurará hasta el punto de que la experimentarás de forma directa.

La Conciencia es lo único que existe.

Si vas convenciéndote firmemente de que ésa es la Verdad, esa firme convicción acabará siendo tu experiencia directa.
Tenlo siempre presente y ni te permitas considerar que cualquier otra cosa puede ser real.

Si fracasas y le concedes a la mente aunque sólo sea un mínimo de realidad, se convertirá en tu propia falsa realidad.
Una vez que se establece esa falsa identificación inicial de <<soy la mente; la mente es real>>, lo que sigue después no son más que problemas y sufrimiento.

No le tengas miedo a la mente.

Es un tigre de mentira, no es de verdad, y algo que no es real no puede hacerte ningún daño.

Si te crees que ronda un tigre de verdad por los alrededores, entonces puede que te entre miedo y ansiedad.
Puede que alguien está imitando los ruidos que hace el tigre para gastarte una broma y meterte miedo pero, cuando te dice quién es, se te pasa todo el miedo porque, de repente, te das cuenta de que ese tigre no existía más que en tu imaginación.

SER
SER

=.Se puede tener una experiencia temporal del Ser, de la realidad subyacente, pero dicha experiencia acaba esfumándose.
¿Puedes darnos algún consejo para conseguir estabilizar ese estado?.=

Es posible que la vela se apague si hace demasiado viento.
Si quieres que dé luz otra vez, tendrás que volverla a encender.

Pero el Ser no es así.
No es una llama que pueda apagar el viento de los pensamientos y de los deseos, sino que siempre está brillando, resplandeciendo; siempre reluce.

Si no eres consciente del Ser quiere decir que lo has ocultado con una cortina o con un velo que te impide verlo, pero el Ser no se esconde detrás de ninguna cortina.
Eres tú quien corre esa cortina al creerte toda una serie de ideas que no son ciertas.

Si una cortina se abre, pero se vuelve a cerrar después, quiere decir que aún te crees toda una serie de conceptos equivocados pero, cuando los erradiques por completo, no volverán a aparecer.

Mientras sigan ocultando al Ser, seguirás necesitando hacer sádhana (autoindagación) sin parar.

Al Ser no le hace falta estabilizarse porque, de por sí, ya está pleno, completo.
La mente sí que se puede estabilizar o desestabilizar; pero el Ser no.

SER

Cuando conectas con Arunáchala, ya nunca deja de atraerte hacia sí y tú no te puedes resistir.

=.Entonces, ¿es peligroso que vengamos a visitar esta zona?.=

Sólo es peligroso para el ego.

Mientras no nos hayamos fundido con Arunácahala, seguirá tirando de nosotros para matarnos el ego.


El agua del río no puede quedarse quieta porque la fuerza de la gravedad la obliga a fluir hacia abajo, a regresar a su lugar de origen.



 .Sri Nandi Ji en Arunáchala.

SER

Aunque se necesite el cuerpo para hacer sádhana (autoindagación), no conviene identificarse con él.

Debemos utilizarlo bien y cuidarlo, pero no debemos prestarle demasiada atención.

La mente está saturada de pensamientos: 
pensamiento tras pensamiento tras pensamiento, sin parar.
Pero hay un pensamiento que se mantiene constantemente, aunque casi siempre a nivel subconsciente:
<<Soy el cuerpo>>.
Éste es el hilo en el que se engarzan todos los demás pensamientos.

Al identificarnos con el cuerpo mediante este pensamiento, lo que sigue es maia (lo ilusorio), de lo cual se deduce que, si dejamos de identificarnos con el cuerpo, maia ya no nos afectará más.

Esencialmente, maia no existe.


Bhagaván decía que el término maia literalmente significa <<aquello que no existe>>.

Es algo irreal porque todo lo que produce deriva de una idea errónea.
Es la consecuencia de considerar verdadero algo que, en realidad, no lo es.
Cuando algo es irreal, ¿cómo va a poder producir algo verdadero?.

Aunque maia dé la sensación de ser real, de existir realmente, es una falsa apariencia porque la verdad es que no es real, no tiene vida propia.

SER
SER

La mente y el cuerpo se asemejan a lo que la lengua y los dientes son para la boca.
Tienen que trabajar en armonía.
Los dientes no se pelean con la lengua ni la muerden.

Pues con esa misma armonía deben combinarse también la mente y el cuerpo.

Sin embargo, si queremos ir más allá del cuerpo, más allá de la mente, debemos comprender y aceptar plenamente que no es real toda esa información que nos proporcionan los sentidos.

Así como el espejismo nos hace ver un oasis en el desierto, los sentidos crean la impresión de que, delante de nosotros, tenemos un mundo real que está siendo percibido por nuestra mente; pero esa realidad aparente del mundo es algo ilusorio.
No es más que una percepción incorrecta.

Cuando la mente percibe una serpiente donde, en realidad, no hay más que una cuerda, se está produciendo claramente un caso de proyección, por parte de los sentidos, de una imagen ficticia sobre un sustrato real.
Pues a gran escala, así es como la mente y los sentidos proyectan la apariencia irreal del mundo sobre la realidad subyacente que es el Ser.

Al suceder esto, lo que vemos es la superposición, los nombres y las formas irreales que hemos creado, y nos olvidamos del sustrato, de esa realidad subyacente.

La autoindagación es el proceso mediante el cual la atención se enfoca en el sustrato en lugar de en los nombres y las formas que le solemos imponer.


El Ser es ese sustrato del que parecen manifestarse todas las cosas.
Cuando se contempla y se conoce el Ser, se esfuman todas esas ideas y no queda más que el conocimiento de que el Ser es lo único que existe.

SER
SER

Bhagaván hablaba de mirar hacia dentro para encontrarnos con el Ser y eso es lo único que se necesita.
Cuando miramos hacia fuera, lo que hacemos es enredarnos con los objetos y dejar de percibir de forma consciente el Ser que está resplandeciendo en nuestro interior.

El Ser resplandece sin cesar y si no lo puedes ver porque tu mente lo ha oscurecido o fragmentado, lo que tienes que hacer es controlar tu visión.


Tienes que dejar de observarlo todo con el ojo de la mente porque ese ojo sólo puede ver lo que la mente proyecta ante él.
Si quieres ver con el ojo del Ser, desconecta el proyector de la mente y, entonces, el ojo infinito del Ser te revelará que el todo es una unidad indivisible.

Cuando te fundes con el Ser, hay un gran poder que se apodera de ti y que dirige tu vida.

Se ocupa de tu cuerpo, te pone en el lugar adecuado en el momento adecuado, te hace decir lo que es adecuado para la gente con la que te encuentras.
Ese poder se apodera de ti tal punto que tú ya no eres capaz de decidir ni discernir nada por ti mismo.

Ese ego que va pensando <<tengo que hacer esto>> o <<no tengo que hacer lo otro>>, ya no existe.

El Ser simplemente te infunde vida y te obliga a hacer todo lo que se debe hacer.

Pero si no estás en ese estado, entonces utiliza tu discernimiento con inteligencia.

Yo te digo una y otra vez: <<Eres el Ser, todo es el Ser>>.

Para poder tomar conciencia del Ser se necesita un cuerpo que funcione bien.

Establecerse en el Ser es la única actividad de esa vida que resulta útil y que vale la pena.

Así que, hasta que alcances esa meta, mantén el cuerpo en buen estado.

Después, será el Ser mismo el que se ocupe de todo y tú no tendrás que volver a preocuparte de nada.

Además, ni tan siquiera podrás porque ya no existirá esa mente que se preocupaba, que escogía y que discernía.

En ese estado, ni la necesitarás ni la echarás de menos.

SER
SER

Recuerdo que había un devoto que estaba tan apegado a los pies de Bhagaván  que se los tocaba y, acto seguido, intentaba quedarse un buen rato agarrado a ellos.

Un día, Bhagaván le dijo:
<< No te apegues a esos pies porque, un día, desaparecerán.

Si estás tan apegado a las cosas físicas, te deprimirás mucho cuando no estén y te sentirás fatal.
Agárrate al Ser que está en tu interior.

Ahí sí que están los verdaderos pies del Guru y ése no se marchará nunca porque es eterno.

El Ser vive en tu interior en forma de Guru.
De ti depende que lo encuentres ahí y que te quedes con él >>.

No se puede extinguir la luz del Ser porque es eterna e inmanente.

No es como la luz corriente que se puede encender y apagar.

Cuando se la descubre dentro, se queda encendida para siempre.

SER
SER


Pregúntate <<¿quién soy?>> o <<¿cuál es mi verdadera naturaleza?>>.

El Ser, por naturaleza, no es más que paz.

Si no eres consciente de esa paz, eso quiere decir que te estás identificando con algo que no es el Ser.

Mientras sigas oyendo, saboreando y oliendo cosas te estás identificando con el cuerpo porque, cuando se desvanecen las percepciones y quien las percibe, tomas conciencia de esa paz que está ahí, de forma permanente.

SER
SER

No hace falta que te aferres a Eso porque tú eres Eso siempre, y con eso basta.

Tú eres Eso.

¿Cómo vas a poder aferrarte a Eso o sentirte separado de Eso o intentar regresar a Eso o perderlo?

Si Eso es tu auténtica naturaleza, ¿cómo puedes pensar que Lo tienes más cerca cuando estás en algún sitio y que Lo tienes más lejos cuando estás en otro?

Tú eres Eso.


Descubre quién eres y así ya no habrá nada que te impida experimentarlo, porque eso es un hecho.

Te identificas con el cuerpo y con la mente.
Tu mente te hace creer que una experiencia determinada sólo se puede producir cuando estás en un lugar específico.

Despójate de esa identificación y te darás cuenta de que el Ser está en todas partes.

Lo verás, lo sabrás y lo serás vayas donde vayas.

Todo es el Ser, incluido tú mismo.

SER
SER

Medita en <<soy el Ser>>.
Haciendo eso desaparecerá la idea de que eres el cuerpo.

Aunque<<soy el Ser>> no deja de ser también una idea y, como tal, pertenece al mundo de maia (lo ilusorio) junto con todas las demás ideas, puedes empezar a vencer a maia despojándote de ideas completamente erróneas que te esclavizan y no te aportan más que problemas.

Y eso, ¿cómo se logra?
Reemplazándolas con otras ideas que reflejen mejor la verdad y que te ayuden a acercarte a esa verdad.

El hierro se corta con otro trozo de hierro.

En la guerra, si alguien te dispara una flecha, tú le disparas otra.

En maia, cuando veas que viene volando hacia ti la flecha de una mala idea, esquívala.
No dejes que se te clave porque lo acabarás pasando mal y, como represalia, dispara tú la flecha de <<soy el Ser>> hacia el lugar de donde salió la idea errónea.

La sádhana (autoindagación) es un campo de batalla.

Nunca se puede bajar la guardia.

No adoptes creencias erróneas ni te identifiques con pensamientos que te hagan infeliz y te lo hagan pasar mal.
Pero si ves que eso es lo que te empieza a pasar, responde tú al ataque afirmando <<soy el Ser, soy el Ser, soy el Ser>>.

Lo que consiguen estas afirmaciones es quitar fuerza a las flechas de <<soy el cuerpo>> y, con el tiempo, te blindarán hasta tal punto que los pensamientos de <<soy el cuerpo>> que vengan lanzados hacia ti ya no tendrán fuerza para tocarte ni afectarte ni hacerte sufrir.

Toda esa lucha se produce dentro de maia porque, en realidad, tú eres paz y nada más que paz; pero, mientras lo estés pasando mal en maia, puedes utilizar estos pensamientos como un arma para acabar derrotándola.


SER
SER

Tu auténtico Ser lo es todo.
No hay ni un solo átomo que tenga existencia propia aparte del Ser.
Tú, el verdadero tú, el Ser, lo incluye todo.

Cuando te digo que te despojes de tu identificación con la idea de <<soy el cuerpo>>, no quiero decir que no seas el cuerpo sino que debes despojarte de la idea de que sólo eres el cuerpo, porque tú eres todos los cuerpos, todas las cosas, toda la creación; pero, paradójicamente, no florecerá en ti ese conocimiento a menos que dejes de identificarte con objetos tipo <<soy fulano de tal>>.


Cuando te has despojado de todos los pensamientos, de todas las identificaciones, de repente surge en ti el auténtico conocimiento:
<< Soy el Ser sin manifestar y también soy toda la manifestación >>.

Por eso suelo decirle a la gente :
<<Ese cuerpo físico no es lo que tú eres.
La mente no es lo que que tú eres.
Rebásalos para que puedas ver lo que hay más allá>>.

Lo que se intenta con esto es que la gente se despoje de sus ideas erróneas y restrictivas para que puedan tener una experiencia directa de lo que es auténticamente real.

Lo que le pido a la gente es que sean conscientes de la cuerda de la realidad en vez de permanecer sumidos en la confusión y perdidos en el espejismo mental de la serpiente.(Annamalai Swami se refiere al ejemplo clásico del Vedanta según el cual, debido a su confusión mental, el individuo cree ver en el suelo una serpiente cuando no hay más que un trozo de cuerda).

SER
SER

Como te olvidas de tu verdadero Ser, la única forma es regresar a tu verdadero Ser.

Si en una habitación siempre tienes la luz encendida, nunca podrá entrar la oscuridad.
Aunque le abras la puerta y la invites a que pase, no podrá entrar porque la oscuridad no es más que una ausencia de luz.

De esa misma forma, la mente es una zona de oscuridad autoimpuesta en la que se ha impedido deliberadamente que penetre la luz del Ser.

Se vive en la oscuridad cuando uno cree, insistentemente, unas ideas que no tienen validez alguna; y se vive en la luz del Ser cuando uno se despoja de todas las ideas, tanto de las buenas como de las malas.

SER
SER

=.En una ocasión, Bhagaván comentó que no existe el libre albedrío, que todos nuestros actos están predestinados y que la única auténtica opción que tenemos es identificarnos o bien con el cuerpo que los ejecuta o con el Ser subyacente en el que aparace el cuerpo.

Una vez le preguntaron :
<<Si yo dejo caer este abanico, ¿eso es un acto que desde siempre, ha estado predestinado a suceder en este momento?>>.
Y Bhagaván contestó:
<<Es un acto predestinado>>.

Supongo que todos estos actos están predestinados por Dios y que, en consecuencia, nunca sucede nada que no sea Su voluntad porque nosotros, como individuos, somos completamente incapaces de apartarnos del guión que ha escrito Dios.

Entonces, si recuerdo al Ser, ¿es debido a la voluntad de Dios?
Y si se me olvida recordarlo en algún momento, ¿también es eso la voluntad de Dios?
O refiriéndome a mi caso personal, si me esfuerzo por escuchar el sonido del <<yo-Yo>>,
¿se trata de la voluntad de Dios o es cuestión de mi esfuerzo individual?.=

El hecho de olvidarse del Ser es debido a la falta de autoindagación.
Por eso digo:
<<Para no olvidarse más, practica la autoindagación>>.

Olvidarse o dejarse de olvidar no es parte de tu destino, sino que es algo que tú escoges a cada momento que pasa.
Eso es lo que decía Bhagaván.
Decía que eres libre para identificarte con el cuerpo y sus acciones, con lo cual te olvidas del Ser, o para identificarte con el Ser y comprender que el cuerpo hace lo que está predestinado a hacer, pero que lo anima y lo sostiene el poder del Ser.

Si tienes una lámpara de aceite y se te olvida añadirle aceite, se apagará.
La culpa de que se haya apagado la tiene tu olvido y tu falta de atención, porque estabas pensando en otras cosas en vez de cuidar de la lámpara.

En todo momento, sólo tienes una auténtica opción:
ser consciente del Ser o identificarte con el cuerpo y la mente.

Si es lo segundo lo que escoges, no le eches la culpa ni a Dios, ni a la voluntad de Dios ni a que todo esté predestinado.

No es Dios quien ha echo que te olvides del Ser, sino que eres tú mismo el que escoges esa opción en cada momento.

SER
SER

El ego es la idea de <<soy el cuerpo>>.

Quítate esa idea y verás que resplandeces porque eres el Ser.

Eso es lo único que necesitas hacer en esta vida.

Todos los acontecimientos de tu vida -todas las cosas que te van a suceder-, todo eso está predestinado.

Aunque tú no quieras que ocurran, ocurrirán, por mucho que intentes evitarlas, y si quieres cosas que no forman parte de tu destino, no las conseguirás.

No tiene ningún sentido preocuparse por los acontecimientos externos de la vida porque no hay manera de controlar todas esas acciones predestinadas.

En esta vida, tu responsabilidad es ver quién eres, pero no reescribir todo el guión de tu vida.

SER
SER

La situación actual nos proporciona una verdadera opción:

si miramos hacia fuera, nos encontramos con problemas; si nos dirigimos hacia dentro, encontraremos paz.

SER
SER

El deseo de iluminarse es necesario, porque sin él nunca darías los pasos necesarios para establecerte en el Ser.

Para empezar a andar, tienen que entrarte ganas de ir a un lugar determinado porque, de no existir ese deseo, nunca te decidirías a dar el primer paso.

Cuando te establezcas en el Ser, ese deseo desaparecerá.

SER
SER

Tu necesidad primordial es establecerte en la paz inmutable del Ser.

Para eso, tienes que despojarte de todo los pensamientos.

Si eso ya lo has conseguido, entonces ya  no necesitas nada más.

Cuando se está en el estado auténtico, ya no hay más carencias, no hay más deseos de esforzarte por alcanzar otro estado.

En la iluminación, no se desea nada más ni surge la duda de si se necesita alguna otra cosa.

Ese estado final no es más que paz y ahí no hay ni deseos ni dudas.

SER
SER

Descubre quién eres.

Ése es el único consejo que puedo darte.

Tú eres paz.

Sé esa paz y, entonces, ya no ansiarás nada más.

Los pensamientos que vienen y van no son tú.

Todo lo que surja y desaparezca no eres tú.

Tu realidad es paz.

SER
SER
OM SHANTI SHANTI SHANTI
OM PAZ PAZ PAZ
-.SER.-

viernes, 4 de abril de 2014

La búsqueda espiritual.(4). Ramesh Balsekar. OM.


SER



SER


.Sri Ramesh S. Balsekar.
(1917-2009)
Bombay. (India).

SER


=.PAZ Y ARMONÍA EN LA VIDA COTIDIANA.=
Ramesh S. Balsekar
Editorial Trompa de Elefante
Madrid
(2008)

SER

.LA BÚSQUEDA ESPIRITUAL.
(202-210)

La vida cotidiana implica percibir y reaccionar ante cosas.

La percepción, tal y como suele tener lugar cuando uno percibe el objeto, no es total sino, a consecuencia de la identificación, parcial.

La percepción total del objeto como manifestación de la Totalidad Absoluta no tiene lugar debido a la identidad individual del que percibe (como un individuo en contraste con el mundo exterior).

La visión ordinaria crea un antagonismo entre el individuo que percibe y el mundo exterior basado en <<yo>> y <<otro>>, sujeto y objeto.

En dicha percepción ordinaria, uno condiciona su propia percepción y utiliza el mundo exterior como instrumento para que tenga lugar este condicionamiento.

La atención perfecta sería aquella en la cual uno espera sin expectativa la percepción total y espontánea del mundo exterior y de uno mismo como Totalidad.

El <<uno-mismo>>, el sujeto, sólo permite que el mundo exterior se acerque para poder atraparlo, de la misma forma que la tela de araña captura a su presa.

Cuando tiene lugar la comprensión de que <<yo>> y el <<otro>> son ambos objetos a través de los cuales funciona la Fuente (como Energía Fundamental), el maia (lo ilusorio) y la ignorancia desaparecen y se da la verdadera percepción, en la cual no hay oposición entre el observador y el objeto observado.
Entonces, uno se convierte en espectador del espectáculo de la vida.
La percepción se convierte en total e impersonal.

Una vez se comprende que la atracción por los objetos externos surge en el organismo cuerpo-mente como una reacción biológica cuando los sentidos entran en contacto con sus objetos respectivos, y que no hay nada que el ego pueda hacer para conseguir nada, la perturbación desaparece y deja de enturbiar la paz y la armonía innatas en cada uno de nosotros.

SER

El sabio comprende que todo aquello que sucede es la voluntad de la Fuente y que el ego individual no es el hacedor de ninguna acción o pensamiento.

Con esta comprensión -la de que cada acción aparente es en realidad un suceso que tenía que suceder conforme a la voluntad de la Fuente, conforme a la Ley Cósmica, y no una realizada por ningún ego individual-, el sabio, establecido en la sabiduría de la Comprensión Última, acepta que cualquier placer o dolor momentáneo que la vida le traiga es su destino y la voluntad de la Fuente.

Así, la paz y la armonía en él no se ven nunca enturbiadas.

Cuando la luna llena ilumina no hace distinción entre lo bueno y lo malo, lo alto y la bajo; de manera análoga, el sabio, siendo consciente de que no hay hacedor individual ni bueno ni malo, trata a todos de la misma forma, sin hacer distinciones, y su compasión se extiende a todos.

Su sentido de la ecuanimidad no se ve perturbado jamás, a pesar de las distintas reacciones biológicas que puedan surgir en su organismo cuerpo-mente.

Cuando la vida trae placer, el sabio lo disfruta al máximo, pero no persigue el placer.
Cuando su destino trae dolor, lo padece con coraje y sin caer en la depresión.

La actitud del sabio hacia la vida es muy distinta de la de los aspirantes espirituales que, en su ignorancia, intentan sofocar sus deseos a través del control de los sentidos, mientras la búsqueda de placer continúa en sus mentes. 

El sabio deja que la vida suceda de acuerdo con la voluntad de la Fuente.

Por consiguiente, cualquiera que sea la reacción biológica que surja en el momento -furia, miedo, placer, dolor, compasión o cualquier otro pensamiento o sentimiento- no enturbia la ecuanimidad del sabio, que continúa viviendo anclado en la paz y la armonía.

Como consecuencia de la aceptación total de que aquello que sucede no es obra de nadie, ni de él mismo ni de ningún otro, no lleva a cuestas una carga de orgullo y arrogancia ni una carga de culpa y vergüenza por las acciones que tienen lugar a través de su propio organismo cuerpo-mente.
Tampoco acarrea un fardo de odio, malicia, celos o envidia hacia los otros.

Por ello, siempre está a gusto consigo mismo y con los demás.

Al dejarlo todo a la voluntad de la Fuente, siempre está en armonía con su Creador.

En otras palabras, mientras que durante el estado de vigilia la persona común experimenta culpa, vergüenza, odio y malicia, para el sabio, desde la aceptación ecuánime de todo aquello que la vida trae, el estado de vigilia significa la paz y el descanso presentes en el estado de sueño profundo.

SER 

Muchas personas quieren saber si hay algo sencillo que se pueda recordar durante el día y que haga que la vida sea más simple y menos estresante.

Pienso que sí hay tal cosa : no lamentarse.

Quejarse es un completo desperdicio de energía, sobre todo cuando se convierte en un ejercicio de autocompasión.

Si uno lo analiza, el lamento hace referencia a la presencia de algo que uno no desea o a la ausencia de algo que uno desea.

Asimismo, la queja se puede referir a algo sobre lo que se puede hacer algo o bien a algo sobre lo que no se puede hacer nada.

Con este análisis, parece claro que resulta inútil quejarse de algo sobre lo que no se puede hacer nada.

Si hay algo que uno pueda hacer, ¿por qué no hacerlo y dejar de lloriquear y lamentarse?.

SER

Disfrutamos tanto de la luz como de la oscuridad.
La una realza la otra.
Cuando uno está espiritualmente maduro, puede considerar como manifestaciones divinas tanto a la felicidad como a la tristeza, pues dependen la una de la otra para ser experimentadas plenamente.

SER

Considerar a la Fuente y acercarse a Ella de una forma concreta y restringida implica una visión distorsionada de la Totalidad; este enfoque considera el asunto sólo desde el punto de vista del individuo y no desde el punto de vista del funcionamiento fenoménico en su conjunto.

SER

<<¿Hay un tipo específico de programación más abierto que otro a la ocurrencia de la Realización del Ser o Iluminación?>>.

De la sorprendente diversidad de casos en los que ha tenido lugar la Iluminación, en las distintas partes del mundo y en las distintas épocas de la humanidad, parece claro que la Naturaleza o la Totalidad no restringe la ocurrencia de la Iluminación a un determinado tipo de ser humano.

Ciertamente, hay una característica común :

la desaparición del <<yo>> o <<uno-mismo>> como hacedor individual de los sucesos del día a día que el ser humano interpreta como sus acciones.

Las palabras de Buda lo han expresado de forma clara :

<<Los acontecimientos suceden, las acciones se llevan a cabo, pero no hay ningún hacedor individual>>.

Pero esta aniquilación del <<yo>> o <<uno-mismo>> como hacedor individual no puede ser <<alcanzada>>, pues el que quiere alcanzarla no es más que el <<yo>> en la forma de <<ego-buscador-hacedor>>.

El buscador-hacedor no puede destruirse a sí mismo.

SER

La mente se pregunta :

<<Cuando tenga la Comprensión Última, si es que ésta llega, ¿cómo debería actuar y comportarme?>>.

La respuesta es que el hombre sabio ha llegado a serlo porque en él ha tenido lugar la Comprensión Última de que no hay hacedor individual de ninguna acción, de que toda acción es un suceso divino de acuerdo con la Ley Cósmica.

Por lo tanto, no puede haber acción alguna que sea <<la acción de un sabio>>.

SER 



OM SHANTI SHANTI SHANTI
OM PAZ PAZ PAZ



-.SER.-

jueves, 3 de abril de 2014

La búsqueda espiritual.(3). Ramesh Balsekar. OM.


SER


SER



.Sri Ramesh S. Balsekar.
(1917-2009)
Bombay. (India).

SER


=.PAZ Y ARMONÍA EN LA VIDA COTIDIANA.=
Ramesh S. Balsekar
Editorial Trompa de Elefante
Madrid
(2008)

SER

.LA BÚSQUEDA ESPIRITUAL.
(198-202)

La causa básica de todas las miserias humanas, y que subyace con frecuencia en la búsqueda espiritual, es el hecho de que el ser humano se (des)identifica del centro subjetivo que lleva a cabo la percepción y que es el aspecto subjetivo de la Fuente, y se identifica con el aparato psicosomático objetivo -el organismo cuerpo-mente- a través del cual tiene lugar la percepción.

Dicho de otro modo, el humano olvida que <<él>> es en realidad <<percepción>>, el aspecto funcional de la Consciencia -que es nuestra verdadera naturaleza pues la Consciencia, la Fuente, es todo lo que existe - y cree equivocadamente que es una entidad separada representada por un mecanismo psicosomático concreto.


Es necesario descubrir cómo tiene lugar este fenómeno, primero desde un punto de vista general y, a continuación, en los detalles prácticos de la vida cotidiana.

El centro subjetivo debe ser distinguido con claridad del centro objetivo, puesto que es precisamente la confusión entre los dos la que hace que uno se detenga de repente y pregunte:
<<¿Qué hago en el mundo?
¿Qué soy "yo" en realidad aparte de esta estructura física que nace y que tras un cierto período debe morir?>>.
Podemos ignorar estas preguntas y apartarlas cada vez que surjan, pero éstas continúan.

Hay una distinción clara entre el centro subjetivo al que uno se refiere intuitivamente cuando pronuncia la palabra <<yo>> -el símbolo último de lo que somos- y el objeto fenoménico tridimensional con el que nos identificamos cuando decimos <<yo>> en el sentido de un <<individuo-yo>>.

Una percepción directa y total de esta distinción entre el centro perceptivo subjetivo que somos y el centro operativo objetivo que creemos que somos no sólo proporciona la respuesta a las persistentes y exasperantes preguntas sobre nuestra verdadera naturaleza, sino que nos libra del sufrimiento y la infelicidad en los que innecesariamente nos vemos sumidos.

Cometemos el <<error>> de identificarnos con el centro operativo operacional (el mecanismo) y olvidamos que, en realidad, somos el centro funcional subjetivo que está más allá de lo fenoménico.

En efecto, este centro funcional subjetivo proporciona la Energía Fundamental original en forma de consciencia y la capacidad para percibir los millones de mecanismos que conocemos como seres sensibles que, sin dicha Energía Fundamental, no son más que <<materia muerta>>.
Es en cierta medida como si nos consideráramos a nosotros mismos dispositivos eléctricos en vez de la energía eléctrica que opera a través de los mismos.

Este <<error>> es comprensible, pues todas las acciones del aparato psicosomático se dirigen desde dicho centro objetivo.
Así, se considera de manera equivocada que este centro objetivo es el centro subjetivo (Consciencia); es algo así como confundir la central que produce la energía con su tablero de control.
En realidad, el centro operativo objetivo es sólo psíquico (de la misma forma que el corazón o el hígado son somáticos), puramente fenoménico y, por ello, desprovisto por completo de cualquier aspecto nouménico subjetivo.
Por consiguiente, dicho centro operativo no puede tener capacidad volitiva, autonomía o independencia para llevar a cabo una elección o tomar una decisión.

La distinción entre el centro funcional subjetivo y el centro operativo objetivo nos muestra con claridad cómo surge la identificación con una entidad supuestamente autónoma y dotada de volición.


La identificación errónea de lo que somos mouménicamente con el órgano operativo psíquico en el aparato psicosomático, es decir, nuestro organismo cuerpo-mente, hace que este último asuma una pseudosubjetividad, un aparente <<uno-mismo>> o <<ego>> dotado de una supuesta independencia y capacidad de elección.


La condición que resulta de esta situación se conoce como <<dualismo>>, condición que va más allá del simple proceso de dualidad, que es un requisito básico y necesario para el Noúmeno Absoluto se objetive a Sí-Mismo en la forma de fenómenos.


En el ejemplo clásico en el que la cuerda es confundida con una serpiente, la percepción de la cuerda es la ilusión primaria; la de la serpiente, la ilusión secundaria.


Cada vez que se percibe un objeto, lo que en realidad se está percibiendo es su pseudosujeto, es decir, el Sujeto en su manifestación objetiva, pues cada objeto (sensible o no) es en realidad un espejo que refleja Eso que está percibiendo.


Los objetos no pueden ser sino apariencias percibidas por los sentidos y posteriormente interpretadas, lo que significa que lo percibido tan sólo puede ser un reflejo de lo que está percibiendo; es decir, tanto el objeto percibido como el organismo a través del cual se lleva a cabo la percepción son objetos y es el Sujeto el que en  realidad está percibiendo.

La dificultad para comprender este hecho surge porque se considera al objeto-perceptor como una entidad independiente.


En realidad, éste no es más que un aparato fenoménico con ciertas reacciones características y el verdadero perceptor es la <<percepción>> en sí misma, el centro funcional subjetivo.
Expresado de otra forma, la verdadera percepción consiste en percibir desde el centro funcional subjetivo, mientras que percibir desde el centro objetivo operacional (la entidad) es una percepción imperfecta o de mente-dividida.

Un aspecto de la verdadera percepción es darse cuenta de que cualquier objeto o suceso percibido tiene existencia tan sólo en tanto que ha sido conocido por uno de nuestros sentidos, que lo ha interpretado en la dualidad sujeto-objeto.
Por consiguiente, el objeto o suceso no puede tener una existencia independiente de nuestra percepción del mismo.

En otras palabras, la existencia objetiva, ya sea física o psíquica, de un objeto o de un pensamiento, y la facultad perceptiva subjetiva mantienen una relación sujeto-objeto.
La Totalidad sólo puede darse cuando tiene lugar la negación de ambos aspectos.

Todos los pensamientos y fenómenos están basados en el concepto de espacio-tiempo, y puesto que el espacio-tiempo no es algo perceptible, no es una <<cosa>> que pueda ser conocida, se deduce que el percibir y el conocer -y, en realidad, todo funcionamiento fenoménico - es en realidad nouménico.
Como puso de manifiesto el sabio Jnaneshwar, la Subjetividad y el funcionamiento fenoménico son como <<cielo y espacio, o viento y movimiento, o llama y luz>>.

El elemento esencial en la verdadera percepción es el hecho de que no hay relación perceptor-percibido en la manifestación fenoménica.

Todo lo que existe es el funcionamiento de la mente-total de la Consciencia, y la mente-dividida conceptualiza este funcionamiento objetivo en forma de un sujeto que percibe el objeto : en realidad, no existe ninguna entidad objetivadora ni ningún elemento objetivado.

El ser humano comete el error fundamental de contemplar el mundo fenoménico como algo separado de sí mismo, a pesar de que él mismo es una parte intrínseca de la totalidad de la manifestación, que es el aspecto objetivo del Sujeto Absoluto no-manifiesto.

La manifestación fenoménica no ha tenido lugar de forma separada de los seres humanos para que éstos puedan percibirla y conocerla.
Los seres sensibles vinieron al mundo como parte de la totalidad de la manifestación, de forma simultánea y concurrente con el resto del universo.

Una clara comprensión de este hecho pone de manifiesto que aquello que percibe y el objeto percibido son ambos objetos en la manifestación fenoménica; que, en cada relación entre seres sensibles, uno de los dos objetos sensibles se convierte en el objeto que lleva a cabo la percepción cuando el otro es el objeto percibido, y de esta forma sujeto y objeto son conceptos intercambiables e interrelacionados.

En otras palabras, el objeto que percibe no puede percibirse a sí mismo, y el verdadero <<perceptor-conocedor>> es el acto mismo de percibir y de conocer.

Así, no existe ningún objeto, tan sólo el Sujeto, de forma que la manifestación en su totalidad es su expresión objetiva.

Esto supone trascender el dualismo sujeto-objeto, implica la ausencia fenoménica total; es decir, la Presencia Potencial, el retorno de la mente desde la objetivación externa (que es lo que significa percibir en el dualismo) hacia dentro, hacia su condición total o de no-objetivación de la cual surge la objetivación.

SER


OM SHANTI SHANTI SHANTI
OM PAZ PAZ PAZ


-.SER.-