miércoles, 2 de abril de 2014

La búsqueda espiritual.(2).Ramesh Balsekar. OM.


SER



SER



.Sri Ramesh S. Balsekar.
(1917-2009)
Bombay. (India).

SER


=.PAZ Y ARMONÍA EN LA VIDA COTIDIANA.=
Ramesh S. Balsekar
Editorial Trompa de Elefante
Madrid
(2008)

SER

.LA BÚSQUEDA ESPIRITUAL.
(196-198)

Si uno examina su propia vida de una forma objetiva y honesta, ¿acaso no encuentra que ésta es <<de mala calidad>>, que está llena de conflictos y peleas, de ambición y competición, de culpa y vergüenza, de odio y malicia?

En algunas ocasiones, durante el loco frenesí del día a día, uno se da cuenta de esta situación y se pregunta si eso es todo lo que la vida significa.

En su interior, de forma intuitiva, sabe que tiene que haber algo más allá de lo que entiende por <<la vida>>, llena de sufrimiento, caos y desorden.

Así, el ser humano intuye la existencia de algo más allá del concepto mismo de tiempo, de algo no contaminado por la experiencia, ya sea ésta agradable o no; algo inalterable, inmutable, puro y sagrado.

De hecho, el ser humano sabe en lo más profundo de sí mismo que está ahí por la sencilla razón de que en ciertas ocasiones, sin buscarlo, <<eso>> ha descendido sobre él y, de forma espontánea, le ha hecho fundirse con el pulso universal.
Uno se ha sentido abrumado, incluso asustado, por la quietud y el silencio de estos momentos, por ese sentimiento de intensidad e inmensidad que ha hecho añicos nuestro sentido de la individualidad.

A pesar del cierto temor que pueda conllevar una experiencia de Unidad como la descrita, el ser humano ha buscado esta Realidad Absoluta debido a la comprensión de que dicha experiencia trae consigo la ausencia total de la carga de culpa, vergüenza, odio y malicia que uno lleva a cuestas.

Esta búsqueda de la Unidad con la Fuente produce una tremenda frustración pues ¡es la Fuente la que se busca a sí misma!

El resultado de esta frustración es que el pensamiento crea el concepto de Dios como Creador y le otorga varios atributos como <<omnisciente>>, <<misericordioso>>, etc., para que pueda acudir a él para hacer frente a las vicisitudes de la vida.

Pero ese Dios no es más que un concepto, y el pensamiento, que es el que ha creado el concepto, se ve obligado a formular la pregunta :
<<Si Dios creó el universo, ¿quién creó a Dios?>>.
De hecho, ésta es una pregunta que cualquier niño inteligente le formula a un adulto.

Lo que ha sucedido es que el ser humano ha creado un concepto de Dios a imagen y semejanza de sí mismo, y le ha atribuido los sentimientos y las cualidades más nobles, cualidades que él mismo no posee.

La frustración surge porque el intelecto no tiene poder para alcanzar Aquello que está más allá de Dios, pues Aquello es el origen mismo del intelecto.

Aquello que es intemporal no puede ser alcanzado por camino alguno por la sencilla razón de que un camino sólo puede conducir a algo fijo e inmóvil.

Lo-Que-Es, la fuente de todo pensamiento, no puede ser sino el Pleno Potencial que palpita con la Energía Fundamental impersonal presente en todas partes.

Al intelecto le resulta difícil entender incluso la posibilidad misma de que deba existir un Fundamento Divino, completamente distinto del Dios conceptual que actúa como director general de la <<empresa multinacional>> denominada Universo.

Hay una bella historia sufí que ilustra este punto:

<< Se está celebrando un banquete en honor al rey.
Todos los invitados están sentados por orden, de acuerdo con su rango, y sólo una silla permanece vacía, la que espera la llegada del rey.
Entonces, un faquir sufí vestido con harapos hace su entrada, camina directo hacia la silla reservada al rey y se sienta en ella.
El primer ministro no puede creer lo que están viendo sus ojos, se acerca furioso al faquir y tiene lugar el siguiente diálogo:

Primer ministro:
¿Cómo te atreves a sentarte en esa silla?
¿Eres acaso un importante ministro, superior incluso a mí en rango?

Faquir:
No, soy más que eso.

Primer ministro:
Ciertamente, no eres el rey.

Faquir:
No, soy más que eso.

Primer ministro:
Con toda seguridad no eres el Profeta.

Faquir:
No, soy más que eso.

Primer ministro:
Entonces, ¿eres Dios?

Faquir:
No, soy más que eso.

Primer ministro:
(Horrorizado)
¿Cómo puedes pretender ser más que Dios?
Más que Dios no hay nada.

Faquir:
Sí, y yo soy esa NADA que lo es todo >>

SER

Incluso aquellas personas genuinamente interesadas en el Sustrato Divino como realidad sin forma encuentran que la base misma de su existencia parece derrumbarse y se ven sumidas en un estado de completa e impenetrable oscuridad cuando el sabio les dice, con gran seriedad, que el individuo es una mera ficción y que, por consiguiente, no tiene ninguna independencia para actuar de acuerdo con su propia iniciativa y voluntad.

Esto es puro Advaita (no dualidad), pero la mayoría de los buscadores encuentra que es extremadamente difícil abandonar su identidad individual, dotada de una sensación muy bien definida de responsabilidad y de autoría personal de las acciones.
Como buscadores espirituales prefieren considerar su individualidad como algo que tienen que conseguir fundir con la Realidad Absoluta, y consideran que esto precisa de un esfuerzo muy persistente por su parte.

SER


OM SHANTI SHANTI SHANTI
OM PAZ PAZ PAZ


-.SER.-

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